Ana María Martínez-Pina
En la sesión del pasado lunes, Deloitte sufrió el varapalo más severo, aplicado por Ana María Martínez-Pina. La hoy vicepresidenta de la CNMV, que ya había condenado a la auditora en 2013 imponiéndola una sanción de 10,4 millones de euros cuando presidía el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, se expresó con dureza respecto a los trabajos de Deloitte. Martínez-Pina sostuvo  ante el tribunal que los trabajos de auditoría de Deloitte “no reflejaban la imagen fiel del banco al no revisar el importe del activo financiero, su riesgo asociado y deterioros”.

Destacado Económico / G.N.L.

El testimonio de Ana María Martinez Pina, a la sazón presidenta del ICAC y hoy vicepresidenta de la CNMV ha sido demoledor

La macrocausa de Bankia, el juicio económico del año, que en su recta final,  cumplidos seis meses en la Audiencia Nacional,  deja constancia de los delitos de Rodrigo Rato, está dejando a la auditora, a distancia con el calibre de las culpas del exvicepresidente del Gobierno, por supuesto,    en un mal lugar, por donde más puede doler a una auditora, la calidad de su trabajo, su mala práctica que roza la ética profesional. Sin embargo, se señala la deuda que adquirió Luis de Guindos con Deloitte para cesar a Rato y nacionalizar a Bankia.

Deloitte, acusada de supuesta participación en el falseamiento de las cuentas de la salida a Bolsa de Bankia,  comparte picota, entre otros,  con el exministro y hoy vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, acusado de haber forzado al FMI para que adelantara su informe sobre la banca española  y con quien fuera gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por no impedir la salida de Bankia a Bolsa.

En la sesión del pasado lunes, Deloitte sufrió el varapalo más severo, aplicado por Ana María Martínez-Pina. La hoy vicepresidenta de la CNMV, que ya había condenado a la auditora en 2013 imponiéndola una sanción de 10.4 millones de euros cuando presidía el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, se expresó con dureza respecto a los trabajos de Deloitte. Martínez-Pina sostuvo  ante el tribunal que los trabajos de auditoría de Deloitte “no reflejaban la imagen fiel del banco al no revisar el importe del activo financiero, su riesgo asociado y deterioros”.

Luis de Guindos recibió también su cuota parte de culpa por el testimonio de Antonio Carrascosa, que en los días de autos encabezaba la Dirección General de Política Económica y del FROB. Aseguró Carrascosa que, contra lo que había declarado Luis de Guindos, éste presionó al FMI para que adelantara su informe sobre la banca española en la que se señalaba la mala situación de Bankia, para justificar la intervención en esta entidad financiera.

Carrascosa reconoció que el FMI le quiso ver a solas, tras una reunión con el Banco de España, para decirle que la situación de la banca en España era mala y más en concreto la de Bankia en abril del 2012. Tenían maduro el informe –aseguró– que dejaba claro que la situación de la banca española era grave.

Antonio Carrascosa
Luis de Guindos recibió también su cuota parte de culpa por el testimonio de Antonio Carrascosa, que en los días de autos encabezaba la Dirección General de Política Económica y del FROB. Aseguró Carrascosa que, contra lo que había declarado Luis de Guindos, éste presionó al FMI para que adelantara su informe sobre la banca española en la que se señalaba la mala situación de Bankia, para justificar la intervención en esta entidad financiera.
Carrascosa reconoció que el FMI le quiso ver a solas, tras una reunión con el Banco de España, para decirle que la situación de la banca en España era mala y más en concreto la de Bankia en abril del 2012. Tenían maduro el informe –aseguró– que dejaba claro que la situación de la banca española era grave.

Ajuste de cuentas

A falta de escuchar las conclusiones preliminares de los más de 50 abogados que participan en la macrocausa, lo que ha quedado claro es que, al margen de las responsabilidades que finalmente se diriman, lo que tenían algunos de los actores principales de la tragedia era muchas cuentas pendientes.

Rodrigo Rato contra el ministro Luis de Guindos; éste contra el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, MAFO; y los banqueros contra las afirmaciones de Luis de Guindos, contradiciendo a éste, que también los había utilizado para justificar su decisión.

Los banqueros  señalaron en sus respectivas comparecencias que no expresaron opinión respecto al cese de Rato, con excepción, en cierta medida, del expresidente del  BBVA, Francisco González, ahora en la picota por sus espionajes, quien niega que pidiera al ministro el cese de Rato pero que resalta que le pidió a Rodrigo Rato que dimitiera.

Éste tenía razón al afirmar que todo lo que hizo estuvo supervisado por el gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Aseguró que el Banco de España reconocía entonces que la situación de Bankia era «similar, e incluso mejor, que la de nuestros pares en el sector», a la vez que el valor de las acciones de Bankia evolucionaba «como la de los demás bancos». «No teníamos problemas de liquidez ni de retirada de depósitos, porque eso llegó luego con la intervención”, aseguró Rodrigo Rato.

En efecto, ha quedado claro que ni el gobernador del Banco de España, entonces Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ni  Julio Segura, que gobernaba la CNMV, actuaron con la diligencia debida. El juez Andreu decidió no imputarlos por entender que éstos se habían limitado cumplir con sus obligaciones «aunque se hubiera detectado una conducta poco diligente”.

De Guindos se valió de Deloitte y de Christine Lagarde

Ha quedado claro que Luis de Guindos se  valió de la auditora como cómplice para despedir a Rato, así como de Christine Lagarde, directora gerente del FMI. De Guindos solicitó a Christine Lagarde que se hicieran públicas el 25 de abril de 2012 las conclusiones preliminares de la misión quinquenal del Fondo sobre el sistema financiero español cuando el informe estaba previsto para junio.

Dicho informe prescribía: “Para preservar la estabilidad financiera, es fundamental que estos bancos, especialmente el más grande, tomen medidas rápidas y decisivas para fortalecer sus balances y mejorar las prácticas de gestión y gobierno corporativo”.

En lo que se refiere a Deloitte, Rodrigo Rato se quejó suavemente en su testimonio inicial de la actitud de Francisco Celma, socio de Deloitte, responsable de auditar las cuentas de Bankia, y compañero de banquillo.  Rato admitió que desde finales de 2011 tenía «cierta inquietud» con algunos aspectos del balance, pero nunca les concretó los motivos. «No llegó a decirnos –asegura–: “Oiga, esto es esencial y sin ello no les voy a poder dar una opinión sin salvedades, que es lo que hubiera correspondido si los problemas eran realmente importantes».

«En mi conciencia –reiteró– no había ninguna sensación de que tuviéramos un problema de salvedades, nadie me lo había transmitido», tras afirmar que sólo tuvo una conversación telefónica «muy corta» con el auditor en abril de 2012 al ver que seguía sin darles su dictamen.

Celma se defendió negando en mayo de 2017, antes de la iniciación del juicio oral ante el juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional que instruye el proceso, que existiera colusión entre Rato y el auditor alegando que fue él quien reveló la crisis de la entidad al negarse a firmar las cuentas del ejercicio de 2011 por entender que las aprobadas por el Consejo del banco no reflejaban la imagen fiel de la entidad, lo que provocó la intervención del Estado.

Rodrigo Rato
La macrocausa de Bankia, el juicio económico del año, que en su recta final, cumplidos seis meses en la Audiencia Nacional, deja constancia de los delitos de Rodrigo Rato, está dejando a la auditora Deloitte, acusada de supuesta participación en el falseamiento de las cuentas de la salida a Bolsa de Bankia, a distancia con el calibre de las culpas del exvicepresidente del Gobierno, por supuesto, en un mal lugar, por donde más puede doler a una auditora, la calidad de su trabajo, su mala práctica que roza la ética profesional. Sin embargo, se señala la deuda que adquirió Luis de Guindos con Deloitte para cesar a Rato y nacionalizar Bankia.

Bankia y el Popular, los dos marrones de Guindos

Luis de Guindos se topó con el ‘caso Bankia’ nada más llegar al Gobierno presidido por Mariano Rajoy, a finales de 2011. Su actuación en Bankia, en mayor grado, y en el Banco Popular, son los dos marrones que se ha tragado el exministro; los casos más polémicos que le persiguen en el desarrollo de su política bancaria. En ambos casos el hoy vicepresidente del BCE desplazó la responsabilidad de sus errores a nuestro banco central y a la CNMV.

En la declaración que hizo ante el tribunal por videoconferencia desde Fráncfort, la sede del BCE, Guindos atacó más a MAFO y a Julio Segura (sin nombrarlos pero identificándolos) que al propio Rodrigo Rato, el gran responsable del desastre de Bankia, juzgado ahora por los fraudes cometidos en la salida de la entidad a Bolsa, en la que utilizó información falseada.

El pasado lunes, 27 de mayo, Guindos ha quedado en evidencia por el testimonio de Antonio Carrascosa, que en los días de autos encabezaba la Dirección General de Política Económica y del FROB. Aseguró Carrascosa, como hemos señalado, que contra lo que había declarado el exministro, éste pidió al FMI que adelantara su informe sobre la banca española en el que se señalaba la mala situación de Bankia.

Antonio Carrascosa reconoció ante el tribunal que el FMI le quiso ver a solas, tras una reunión con el Banco de España, para decirle que la situación de la banca en España era mala, y más en concreto la de Bankia, en abril de 2012. Tenían maduro el informe –aseguró– que dejaba claro que la situación de la banca española era grave.

Obviamente Luis de Guindos no actuó sin la aprobación de Mariano Rajoy. En nuestra opinión, el mayor error de la política económica del presidente Rajoy se llama Bankia. Como reconoce el presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), José María Roldán, “es obvio que no fue una buena idea juntar varios cojos para que se ayuden entre ellos. Eso no funciona. No puedes mezclar peras con manzanas. Si quieres una fusión tiene que tener sentido económico y financiero desde  el primer día. Yo en aquellos momentos estaba de roadshow, dando la cara con los inversores extranjeros. Había una gran preocupación en el FMI porque Bankia era muy grande  y su futuro muy relevante para el sistema financiero”

En efecto, el ‘caso Bankia’ y su nacionalización el 9 de mayo de 2012 se ha convertido en uno de esos fenómenos  que dibujan un antes y un después; en el mayor escándalo que vieron los tiempos, que ha reducido a la dimensión de pecadillos, de anécdotas  sin importancia, a los Rumasas y demás catástrofes financieras del pasado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí