José Luis Garci: cine y literatura

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Luis Eduardo Siles.

 

El director vuelve al cine a mediados de octubre con ‘El Crack’ y publica un libro de relatos que es una joya literaria.

 

El cine de José Luis Garci es melancolía, palabra y actor. Alfredo Landa, es decir, el detective Germán Areta en ‘El Crack’, que conduce su coche hacia el peligro por una Gran Vía oscura y sucia mientras escucha en la radio la voz de Manuel Martín Ferrand; o el mismo Alfredo Landa besando suavemente los labios de Ana Fernández en la húmeda nostálgica calidez de ‘Historia de un beso’; o aquella conversación entre Antonio Ferrandis y José Bódalo en una escena que, por sí misma, vale un Oscar de Hollywood, en ‘Volver a empezar’. El personaje de Antonio Ferrandis confiesa que sufre una enfermedad terminal, y que por eso ha regresado a Gijón, a aquel José Bódalo impresionante, que recogía esas palabras sólo con el dolor en los ojos, como únicamente han logrado unos escasos grandes actores en la larga historia del cine y del teatro, expresar sólo con los ojos. Ahora, con 75 años, Garci ha dicho: “Han empezado a morirse mis amigos y me doy cuenta de que estoy en un campo minado”. La ficción, claro, siempre es un anticipo luminoso o doloroso de la realidad. El cine de Garci es, sobre todo, melancolía, porque permanentemente parece estar hecho por un artista que vive sólo en la madrugada, como los mejores locutores de la radio. Es un cine hermoso, porque es un cine muy literario. Las imágenes de las películas de Garci están llenas de literatura. Cuando José Sacristán habla a deshoras en un estudio de radio en ‘Solos en la madrugada’ lo envuelve el humo del cigarrillo que está apurando y eso no es únicamente cine: se trata de literatura.

En ‘El Crack cero’, Carlos Santos (izqda..) interpreta a Germán Areta, y Miguel Ángel Muñoz (dcha.) a ‘El Moro’

Garci vuelve este otoño de 2019, a mediados de octubre, a estrenar una película, después de aquella cinta de 2012 sobre Sherlok Holmes. Carlos Santos encarnará a un Germán Areta joven, que deja la Policía para abrir su despacho en la Gran Vía madrileña. En esta versión de ‘El Crack’ ya no estará Alfredo Landa, claro, ni se podrá escuchar la voz de Manuel Martín Ferrand, pero sin duda aparecerá el trazo sensacional de las películas de Garci. Hay que esperar con impaciencia el estreno de la nueva película de Garci, con Germán Areta, ‘El Piojo’, aquel detective que nos enseñó que importa navegar antes que vivir.

Mientras tanto, Garci ha publicado un libro de relatos, ‘Insert coin’, una joya de 190 páginas (Editorial Reino de Cordelia). ‘Insert Coin’ es un libro lleno de José Luis Garci. Porque Garci es un estilo: en sus escritos y en su cine. El cinéfilo que acude a ver una película de Garci busca encontrar a José Luis Garci, al igual que un lector que coge un libro de Umbral busca a Francisco Umbral. En definitiva: se persigue el trazo de un autor. Una música reconocible aunque con variantes. Por cierto, Umbral lo escribió en cierta ocasión: “José Luis Garci no es que escriba bien, sino que es escritor, y de los mejores”. ‘Insert coin’ recopila 25 relatos escritos por José Luis Garci entre 1966 y 1998, algunos autobiográficos, otros de ciencia ficción, también los hay que conectan directamente con el cine negro, pero en la mayoría está la nostalgia, o esa atmósfera de serena y suave melancolía que flota en toda la obra, cinematográfica y literaria, de José Luis Garci, ya está dicho. La lectura de ‘Insert coin’ deja un poso de melancolía, porque la melancolía está en la esquina de cada relato. Garci ha afirmado en alguna ocasión que nunca ha querido hacer películas que se parezcan a la vida, sino películas que se parezcan a las películas. Tal vez no sea así. Las películas y los relatos de Garci provocan muchas veces una inmensa emoción derivada de la nostalgia, dado que conectan directamente con algún recuerdo real, compartido por unos y otros, que él describe de manera colosal porque lo trae de la vida y no de la ficción. Como cuando el protagonista del relato ‘Venecia agoniza’ piensa: “Aquel lugar donde, no hacía tanto, cuando Adam Blake era famoso y la gente lo conocía, vivió una inolvidable noche de amor con una mujer de ojos grandes y melancólicos”. La nostalgia nace en la obra de Garci porque sus personajes pisan el presente pero miran constantemente hacia el pasado. Cuando José Sacristán habla delante del micrófono envuelto en el humo del cigarrillo que está apurando en ‘Solos en la madrugada’, ante la nueva vida que se abre tanto a su personaje como al interpretado por María Casanova, añora ya ese presente, lo que se va para siempre, lo que no volverá nunca. O cuando en el sensacional cuento titulado ‘Bang’ suena la detonación: “Todavía no eran las seis. El cielo se había vuelto negro y estaba lleno de estrellas. Parecía el muestrario de un joyero”.

‘Insert coin’ recopila relatos de Garci entre 1966 y 1998.

En los cuentos hay constantes referencias cinematográficas, sobre todo en las descripciones de personajes, y también permanentes referencias a Madrid: “Es curioso, pero nunca es Navidad en el Retiro. El Retiro es un parque ruso, chejoviano, en el que a todas horas es primavera alta, y ahora, en invierno, siempre sales de allí con ganas de beberte un vodka doble. Huele a juventud enamorada”, escribe en ‘Vivir un cuento navideño’. Los relatos de ‘Insert coin’ son también una atmósfera. Y están llenos de cultura –“Tom respiraba sosiego, como si estuviera dentro de una pintura de Vermeer o Velázquez”–. Y están llenos de nostalgia, insistimos, como la que surge de lo que piensa el protagonista de ‘Aneurisma’: “El secreto de un buen beso es la lentitud”. José Luis Garci, en definitiva.

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