Medida experimental en las carreteras de Ávila contra los accidentes con animales

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La Junta de Castilla y León está aplicando un repelente oloroso en determinados puntos de la red de carreteras autonómicas con el fin de disuadir a los animales en libertad de pasar por esos puntos y evitar accidentes de tráfico.

Previamente se han determinado los tramos que muestran un mayor índice de accidentalidad por atropello a animales salvajes durante los últimos tres años. Todos ellos se encuentran señalizados como peligrosos por poder ser atravesados con cierta frecuencia por animales en libertad:

  • AV-904, de los puntos kilométricos 0,000 al 3,000 (carretera de Los Toros de Guisando)
  • CL-501, de 15,575 a 18,540 (de Sotillo de la Adrada a La Adrada) y del 38,150 al 44,000 (de Casavieja al cruce con Pedro Bernardo)
  • AV-500, de 2,740 a 7,250 (de Ávila a Bernuy Salinero)
  • AV-900, de 3,950 a 12,000 (de Ávila al cruce de Riofrío)
  • CL-505, de 3,900 a 9,100 (de intersección con carretera de Naturávila a Tornadizos)
  • AV-110, de 1,250 a 5,900 (de Ávila a Martiherrero)

La aplicación de los disuasores se realiza mediante pulverización directa en márgenes de carreteras. El desarrollo de la operación consiste en mezclar el producto más indicado para cada localización junto con una resina resistente a factores climatológicos (como lluvia o nieve) y la cantidad correspondiente de agua que garantice una dispersión adecuada.

La aplicación se realiza principalmente con camión provisto de boquilla pulverizadora de forma similar a un ambientador convencional, impregnando árboles, piedras, mallas de cerramiento… con un olor muy fuerte que ahuyenta a los animales hasta 3 meses gracias a la resina utilizada. Se realizarán cuatro aplicaciones al año para garantizar la protección durante todo el año. El presupuesto total del tratamiento es de 12.000 euros.

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