Ahora, España

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Sergio del Campo.

Hace unos días celebrábamos en un establecimiento del municipio de L´Ampolla la constitución de una nueva agrupación al sur de Tarragona. Fue una jornada festiva junto a compañeros de otras agrupaciones de la provincia. Vamos, un acto más de los que suele hacer cualquier formación política. No quería perderme ese momento tan especial porque sé lo mal que lo están pasando y lo duro que es defender los valores de Ciudadanos en aquella zona. Nadie tiene que venir a explicarme lo que allí pasa, lo he vivido junto a ellos.
Hace unos meses, coincidiendo con la campaña de municipales, los compañeros de Terres de l´Ebre organizaron un encuentro en un restaurante del pueblo. En estas zonas rurales todos se conocen, son vecinos de toda vida, y a muchos les da temor significarse políticamente. Los posteriores acontecimientos no hicieron más que constatar el porqué.

Pues bien, al lugar donde nos encontrábamos se acercaron varios radicales a señalarnos e intentar amedrentarnos. Por si fuera poco, una furgoneta con una ‘estelada’ enorme plantada frente a la puerta amenizó la jornada, mientras miembros de los autoproclamados Comités de Defensa de la República (CDR) daban vueltas en moto para ver quiénes éramos y qué estábamos haciendo. Créanme, estas escenas de película mafiosa que creíamos ya olvidadas en nuestra democracia, en Cataluña son el pan de cada día.

Ya no basta con dar un golpe de Estado, con dividir a la sociedad, con señalar, con discriminar a quien no piensa como ellos. ¿Ahora además tenemos que temer por nuestra propia seguridad? Jamás pensé que el maldito ‘procés’ iba a llegar tan lejos

A partir de este suceso entendí mejor algunas cosas. Comprendí por qué ciudadanos independientes que iban en nuestras listas a las elecciones municipales ni siquiera se atrevieron a venir a cenar. Comprendí que mis compañeros hablen de miedo: cualquiera de ustedes estará de acuerdo conmigo en que se llama miedo al temor a que te señalen por pensar diferente, por defender unas ideas que en el caso de Ciudadanos no son otras que defender la unidad, la igualdad y la solidaridad entre compatriotas. O lo que es peor, que señalen a tus hijos en las escuelas o te echen de tu trabajo. El colofón, el grado máximo de vileza y cobardía, se produjo cuando ya nos íbamos; en ese instante vimos cómo los mismos que daban vueltas al local se acercaban a pedir cuentas al dueño del restaurante que en uso de su libertad nos había cedido valientemente su local.

Treinta años sin que nadie levante la voz en el pueblo, caciques, sociedades cerradas, en definitiva: nacionalismo. En todo esto venía pensado mientras leo que en los autos por los que el juez García-Castellón envía a prisión a los siete miembros de los CDR arrestados por la Guardia Civil se refiere a ellos como “célula” y compara directamente sus técnicas y procedimientos con las prácticas de grupos terroristas como ETA y Terra Lliure.

Es increíble. Ya no basta con dar un golpe de Estado, con dividir a la sociedad, con señalar, con discriminar a quien no piensa como ellos. ¿Ahora además tenemos que temer por nuestra propia seguridad? Jamás pensé que el maldito ‘procés’ iba a llegar tan lejos.
Para colmo, los dirigentes independentistas, aquellos que se han hartado de intentar vendernos la llamada ‘revolución de las sonrisas’, ¿qué tienen que decir ante estos acontecimientos? Nada.

Tenemos que estar a la altura de los cientos de ciudadanos anónimos que, como mis compañeros, sufren día a día el hostigamiento enfrentándose a situaciones como las que les he descrito. Podemos estar ideológicamente en las antípodas, pero el marco democrático de respeto y convivencia debe de ser asumido por todos, los políticos los primeros. Por ese motivo Ciutadans ha presentado la ‘moción de la convivencia’ en el Parlament. Ahora le toca al resto significarse, empezando por el PSC; dejarse de ambigüedades y demostrar que la defensa de la unidad de España es más que un eslogan.


Diputado de Ciudadanos por Tarragona desde la XI Legislatura. Diplomado en Relaciones Laborales y Licenciado en Ciencias del Trabajo. También es Subinspector Laboral de Empleo y Seguridad Social. Actualmente, es Portavoz en la Comisión de Empleo y Seguridad Social y portavoz adjunto en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo.

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