El carbón tiene los días contados

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Sin Maldad / José García Abad.

El carbón tiene los días contados por sus malos humos, porque su rentabilidad económica se resiente y porque las compañías compiten exhibiendo la enseña verde. Pronto el carbón sólo servirá para que los Reyes Magos se lo pongan a los niños malos.

Endesa, que nació carbonera, la que mantiene abiertas más centrales térmicas, tiene el propósito de cerrarlas cuanto antes para no perder la carrera que mantiene con Iberdrola, su principal competidora, sobre la inversión en energías limpias y renovables. El carbón será sustituido como complemento de las verdes por el gas.

“Me han llamado traidor por cerrar Compostilla, que es el origen de la compañía en la que he trabajado desde que se inicia mi carrera profesional, me confesaba su consejero delegado José Bogas con dolor

En pocos meses Endesa cerrará, como tenía previsto, la central de Compostilla en Cubillos del Sil, un pueblo de la provincia de León que es donde nació la compañía, por entonces propiedad del INI, y clausurará también la de Andorra, población de la provincia de Teruel.
Por otra parte, adelanta en diez años la clausura de As Pontes, en La Coruña, con capacidad de 1.469 MW y Litoral, situada en la población almeriense de Carboneras, de 1.159 MW, que estaba prevista para finales de 2031, que compensará con el incremento de las renovables.

El plan estratégico de Endesa, que pronto será revisado, prevé la instalación de 1.900 MW ‘verdes’ hasta 2021.

En el nuevo plan Endesa añadirá 7.000 y 8.000 megavatios ‘verdes’ adicionales entre 2021 y 2030. Su objetivo es cubrir entre el 10% y el 15% de los 65 gigavatios que el Gobierno prevé que se incorporen a lo largo de la próxima década.

 

Lo verde manda

Lo verde se ha convertido en un objetivo aplaudido popularmente ante la reivindicación de aire puro, y exigido por la Comisión Europea. Lo verde manda y no sólo en la energía, como muestra que los llamados ‘bonos verdes’, dentro del capítulo de ‘lo sostenible’, sean los más demandados por los inversores y los de mayor revalorización. Se agotan nada más ser emitidos.

Todas las compañías energéticas explotan centrales térmicas en fase de cierre o de ser adaptadas con fuertes inversiones a las exigencias de Bruselas reduciendo drásticamente emisiones nocivas, pero Endesa se lleva la palma. Las 15 centrales de carbón instaladas en España suman unos 10.000 MW de potencia de las que Endesa posee más de la mitad con 5.168 MW. Le siguen Naturgy con 1.909 MW; EDP con 1.224 MW; Viesgo con 870 MW y, finalmente, Iberdrola con 833,5 MW.

En noviembre de 2017 Iberdrola pidió al Gobierno la clausura de sus centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) y a principios de 2019 Naturgy solicitó el cierre de todas sus centrales de carbón en España, las de Meirama (Galicia), Narcea (Asturias) y La Robla (Castilla y León).

 

Bogas: “Me han llamado traidor por cerrar Compostilla”

Como decía antes, Endesa nació carbonera en 1944 con Compostilla como su gran orgullo, que cerrará en junio de 2020. La compañía tenía a gala entonces ser una empresa carbonera y ahora tiene que cerrar la que entonces era la joya de la Corona.

“Me han llamado traidor por cerrar Compostilla, que es el origen de la compañía en la que he trabajado desde que se inicia mi carrera profesional, me confesaba su consejero delegado José Bogas con dolor. “He recibido –me decía– las amenazas de todo el mundo, he hablado con los gobiernos locales de distinto color político, que también me han llamado traidor”. Le causa dolor hacer esto pero está convencido de que si la empresa se aferra a ese carbón no tiene futuro.

Me aseguraba Bogas que Endesa está en absoluta sintonía con la política energética del Gobierno y que tiene claras las ideas respecto a lo que hay que hacer para reducir las emisiones de CO2, entre otras medidas para mejorar el medio ambiente. “Tengo que hacer la transición justa con la gente y sostenible para la empresa”, me proclamaba solemne. El CEO de Endesa se enzarzó en una discusión con los de Greenpeace, que le exigían cerrar las centrales de carbón y nuclear “ya”. Bogas les dijo: “Un poco de calma, por favor. Yo, con criterios estrictamente empresariales, las cerraría ya pero tengo que tener muy en cuenta que detrás de estas decisiones hay familias a las que hay que ofrecer soluciones justas. Hay que hacerlo bien”.

Hay que hacerlo bien pero mucho más rápido de lo que hace un año esperaba, pero mantiene su promesa de hacerlo minimizando su repercusión sobre el empleo. “No sólo con soluciones para los empleados desplazados, sino también para los de las subcontratas que trabajaban para las plantas, generando nuevo empleo, cursos de formación etc”.

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