Franco, a un paso de entrar en campaña

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El Valle de los Caídos, pendiente del Supremo
El Tribunal Supremo decide en unos días sobre la exhumación del dictador del Valle de los Caídos. / EUROPA PRESS

E. S. 

El Tribunal Supremo decidirá sobre la exhumación de Franco un día después de la disolución de las Cortes Generales y en pleno arranque de la campaña del 10-N. Lo que para Pedro Sánchez iba a ser cuestión de días tras su llegada a la Moncloa se convirtió en un intrincado periplo procesal que la Sala de lo Contencioso-Administrativo está a punto de resolver en un fallo definitivo. Si resulta favorable a la familia del dictador podría tener un recorrido político pernicioso para la izquierda de acabar sus restos en La Almudena. Pero, si da la razón al Gobierno socialista, sacar sus restos del Valle de los Caídos a unas semanas de las elecciones se antoja un acicate para un voto progresista aquejado de agotamiento y hartazgo.

“Muy pronto”, en “semanas o días”. Hacía poco más de un mes que había sido investido presidente y Pedro Sánchez confiaba en tener “todas las garantías” para exhumar a Franco del Valle de los Caídos en poco tiempo. Ese había sido un propósito con el que había llegado al Gobierno tras la moción de censura a Mariano Rajoy y, en la rueda de prensa posterior al último consejo de ministros previo al periodo estival, el entonces recién elegido presidente se mostraba confiado en una rápida solución para la que no cabían más prisas.

“Si hemos esperado 40 años, esperar unas semanas o unos días más…”, había dicho. Aquellas palabras las pronunció un 3 de agosto de 2018. El 24 de septiembre de 2019, un año y casi dos meses después, se sabrá si el dictador saldrá o no de su tumba en Cuelgamuros. En medio, la oposición de la familia Franco, la del monje benedictino a cargo de la abadía y custodio de los restos, la amenaza de una inhumación en la cripta de la catedral de la Almudena, las gestiones con el arzobispado de Madrid y la Conferencia Episcopal, primero, y con el Vaticano, después…

Para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, cuya voluntad ha sido aplaudida por la izquierda en sucesivas consultas demoscópicas y electorales, ésta ha sido una carrera llena de obstáculos en cuyo final de meta aguardan los jueces para dar un veredicto que, al cierre de esta edición, no estaba claro.

Decisión reñida

Según ha adelantado elconfidencial.com, la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos “está provocando una profunda división en la Sala del Tribunal Supremo que debe decidir, el próximo 24, sobre el plan del Gobierno de Pedro Sánchez al que se opone la familia”. Según el diario digital, la división de los magistrados en dos bloques de opinión respecto al del derecho de los familiares a elegir dónde debe depositarse el cuerpo si abandona su ubicación actual “ha provocado que la decisión final, aún en el aire, dependa en este momento del sentido de un solo voto”.

La clave está en si la familia puede enterrar al dictador en La Almudena o si, como defiende el Gobierno, esto generaría problemas de orden público

La decisión final y definitiva pillará por tanto por sorpresa a los interesados; la familia que defiende la idoneidad de inhumar a Franco en La Almudena y el Gobierno que prevé llevarlo al cementerio de Mingorrubio en El Pardo para evitar problemas de orden público que, según sus estimaciones, provocarían su presencia en pleno centro de Madrid.

Golpe de efecto

Habiendo comenzado ya la campaña del 10-N, de forma oficiosa en la sesión de control al Gobierno del pasado miércoles que, confirmada la repetición de elecciones en mes y medio, avanzaba las líneas maestras por las que discurrirán las estrategias de los partidos, el fallo del Supremo adquiere una dimensión política innegable siempre y cuando caiga del lado del Ejecutivo en funciones.

Con un electorado progresista desmotivado tras el fracaso de las conversaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, desde la izquierda confían en que una eventual exhumación de Franco ayude a ahuyentar las tentaciones abstencionistas de los votantes socialistas.

Además y entre otros factores, la posibilidad de que el Gobierno sacara al dictador de Cuelgamuros ha venido alimentando el crecimiento de la ultraderecha en España, aglutinada ahora en torno a un partido, Vox, que debilitó en número de votos y escaños al PP en las pasadas generales y que, de fallar el Supremo en contra de los intereses de la familia Franco, resistiría mejor en las urnas las llamadas de Pablo Casado al voto útil, una posibilidad que jugaría a favor de los intereses de Sánchez.

Los riesgos del Gobierno

Por contra, si los magistrados de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del tribunal atienden la petición de los nietos de Franco éstos tendrían vía libre para llevar los restos de su abuelo a la catedral de La Almudena donde tienen un nicho en propiedad, dejando al Ejecutivo en funciones atado de pies y manos -o abocado a declararle la guerra fría a la Iglesia del Papa Francisco para que sea ella la que impida la entrada de los restos al templo- y echando un jarro de agua fría sobre el electorado socialista.

Ante la posibilidad más ventajosa para el PSOE, desde el Partido Popular ya tienen preparada una respuesta que adelantaba hace unos días su portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. “No sé si la exhumación del dictador es de una urgencia superior a la protección, cuidado y defensa de la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo”, dijo la número tres de Pablo Casado tras una reunión con la AVT a propósito de las 370 medidas presentadas semanas atrás por Pedro Sánchez donde, según dijo la diputada, bajo el apartado de Memoria Democrática “primero viene la exhumación de Franco y sólo después lo relativo a las víctimas del terrorismo”.

Es cuestión de días saber si Franco sale o no del Valle de los Caídos. Por lo que pueda pasar, los partidos ultiman al respecto su propio relato para la campaña.

 

 

 

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