Las cifras revisadas de la Contabilidad Nacional y la economía española

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Julio Rodríguez.

En septiembre de 2019 el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado una revisión de las series anuales de la Contabilidad Nacional de España en el periodo 1995-2018. Dicha  revisión implica una  nueva lectura de lo sucedido en la economía española durante el periodo en cuestión.

Entre 1998 y 2007 tuvo lugar una fase de intenso  crecimiento (4%), apoyado en la expansión del mercado inmobiliario y del crédito bancario. Los intensos desequilibrios ocasionados, visibles sobre todo en el  fuerte déficit exterior, dieron paso a una etapa de recesión entre 1998 y 2013. En este último periodo el PIB de la economía española retrocedió en un 1,3% medio anual, con el consiguiente descenso del nivel de empleo y con un importante aumento en el número de parados.

EUROPA PRESS

Las exportaciones han simbolizado con su comportamiento la creciente apertura de la economía española al resto del mundo. Esto también implica que las crisis económicas generales influyen más que en el pasado en la evolución de dicha economía

Entre 2014 y 2018 la economía española ha recorrido una etapa de recuperación significativa, menos acusada que la del periodo previo a la crisis de 2007-08. La serie revisada de la Contabilidad Nacional  ha subrayado la presencia de una desaceleración moderada desde  2018. Esta  evolución no resultaba tan evidente en las series publicadas  previamente por el INE.

El PIB de la economía española creció a un ritmo medio anual del 2,7% entre 2014 y 2018. Dicho crecimiento superó ampliamente al 2,0% registrado por  la Eurozona. El crecimiento de la demanda interna, equivalente al del PIB, explicó básicamente la expansión citada. La inversión en bienes de equipo aumentó por encima de la construcción. Dentro de esta última volvió a tomar impulso la construcción residencial, cuyo aumento medio anual fue del 6,8%.

El ritmo medio de crecimiento de las importaciones, el 4,9%, superó al de las exportaciones (4,4%), lo que implicó que el sector exterior realizase una ligera detracción del ritmo de crecimiento de la economía. En 2013 las exportaciones suponían el 33% del PIB de la economía española, proporción que en 2018  fue el 35,1%. El aumento medio anual fue sobre todo relevante en el caso de las exportaciones de servicios (5,7%), que incluyen al turismo.

De nuevo la construcción residencial y el turismo aparecen como los principales motores de la economía española. La positiva evolución de las exportaciones ha impedido que la recuperación de la demanda provocase nuevos déficits corrientes de la economía española.

La mayor presencia de las exportaciones de mercancías revela que algo ha cambiado en el modelo productivo de la economía española. Las exportaciones han simbolizado con su comportamiento la creciente apertura de la economía española al resto del mundo. Esto también implica que las crisis económicas generales influyen más que en el pasado en la evolución de dicha economía.

Por el lado de la oferta destacó el dinamismo de los servicios destinados a la venta (comercio, hostelería, transporte, actividades profesionales y científicas). El peso de las administraciones públicas en la economía española ha descendido, debido sobre todo a los ajustes del gasto público para situar el déficit de las administraciones públicas por debajo del 3% del PIB. El ritmo medio anual de variación del empleo fue del 2,4%, lo que ha supuesto la presencia de un modesto aumento medio de la productividad (0,3%).

La recuperación hasta aquí comentada ha sufrido un cierto revés en 2019. En el segundo trimestre el consumo de los hogares no ha registrado crecimiento alguno. El  ahorro  familiar creció de forma espectacular. El descenso de la inversión empresarial confirma el empeoramiento de las expectativas.

Las turbulencias creadas en el comercio mundial por la agresiva política proteccionista desarrollada por la presidencia de Estados Unidos, junto a las incertidumbres  asociadas con la posibilidad de un Brexit duro, sin acuerdos entre el Reino Unido y la Unión Europea, han sido  factores decisivos en  la reducción del ritmo de crecimiento del comercio mundial.

La etapa de menor crecimiento ha llegado cuando la economía española no ha superado todavía las duras consecuencias de la pasada crisis. El empleo no ha recuperado el nivel de 2008. El margen de maniobra de la política económica para impulsar un mayor crecimiento de la demanda interna es reducido. Las exportaciones  no podrán crecer como lo han hecho en el pasado reciente. Se acentúa, pues, la necesidad de que haya un gobierno estable en España, si es posible antes de que termine el año, para así eliminar un factor adicional de incertidumbre.