Por una Europa más social

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Los líderes de las principales entidades sociales de nuestro país reclaman la constitución de una Europa centrada en la reforma de la economía social de mercado, el pleno empleo, el trabajo digno y bien remunerado y en los derechos sociales y laborales.

Hacia una Europa social

Unai Sordo
Secretario General de CC OO

La reconstrucción del paradigma de la Europa social, debería constituirse en la prioridad de la acción política de la UE, si se quiere recobrar la confianza de la ciudadanía y avanzar sobre bases sólidas para una integración europea más avanzada que supere la actual crisis política. Para ello, la política debe basarse en una nueva política económica.

A pesar de que la Comisión Europea y el Eurogrupo dieron por enterrada la política de austeridad, ninguno de sus responsables políticos ha hecho una reflexión crítica sobre la validez, resultados y secuelas de dicha política en las economías de la zona euro y de la UE y sus consecuencias sociales y políticas.

La disparidad económica y social entre Estados, el incremento de la desigualdad y la erosión de la cohesión social y la desconfianza ciudadana están teniendo consecuencias políticas graves, donde el Brexit seguramente es una expresión particular, que en otros países se concreta en el auge de los nacionalismos a veces con  expresiones directamente xenófobas o cercanas a la extrema derecha.

Hoy la prioridad de la política económica debería ser evitar una recesión generalizada en la zona euro y restaurar lo antes posible un crecimiento sólido que permita la creación de empleo y que la UE y los Estados miembros tengan los recursos fiscales necesarios para impulsar la Europa Social, es decir, un Nuevo Contrato Social Europeo. La mejora de la competitividad de las economías europeas tiene que basarse en el aumento de la productividad y su justo reparto.

Necesitamos un desarrollo y aplicación del Pilar Europeo de Derechos Sociales. Los veinte principios de la Declaración de Gotemburgo (2015) deben ser desplegados y aplicados sin más demora. No se trata de que cada Estado los aplique o interprete de cualquier manera, sólo con sus propios recursos, y haga lo posible por adaptarse a los mismos. Para ello se necesita un abordaje normativo, con la adopción de directivas marco que establezcan criterios comunes básicos para asegurar la universalidad de los derechos sociales en toda la UE, y presupuestario, con recursos específicos en el Fondo Social Europeo y en el de Cohesión, que ayuden a la aplicación de los derechos en los estados que requieran financiación.

La Confederación Europea de Sindicatos, debe ser un agente de impulso a esta agenda y aprovechar la conformación de la nueva Comisión Europea para hacer patente y presente las alternativas que desde el mundo del trabajo organizado se tienen para el futuro de Europa.

Restauración del progreso democrático

Pepe Álvarez
Secretario General de UGT

El pasado 24 de mayo concluía el XIV congreso de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en Viena, el máximo órgano de la mayor central sindical del continente. A sólo dos días de la gran cita electoral del 26-M, los delegados y delegadas de la UGT al congreso hacíamos una última llamada a nuestra afiliación y a la ciudadanía para acudir a las urnas y frenar con su voto la certera amenaza de los movimientos fascistas y antieuropeístas y optar por un gobierno europeo que muy al contrario de los de los últimos años (que habían aceptado alegremente los dogmas liberales, la austeridad suicida, la desregulación y la imposición del credo de los grandes intereses económicos frente al interés de las personas por encima a veces de la propia democracia), salvase a la Unión Europea de su autodestrucción.

Pese al aumento en representatividad de la extrema derecha y euroescépticos de distinto cuño, la responsabilidad ciudadana, traducida en la mayor participación electoral de los últimos veinte años, consiguió evitar el mal inmediato. Por otro lado, la impresionante bajada por los partidos tradicionales, la fragmentación de la Eurocámara y los propios intereses de los Estados miembros ha obligado a una configuración de la que a todas luces será la próxima Comisión que a muchos ha resultado sorprendente.
De lo que no cabe duda es que el mandato presidido por Ursula von der Leyen (la primera mujer al mando del ejecutivo comunitario) tiene por delante la ingente labor de reparar y preparar la casa común europea con un grado de ambición y valentía de las que se adolece desde hace muchos, ya demasiados, años.

Por un lado, urge sanar y restaurar el progreso social y democrático de la ciudadanía europea, y el progreso económico y político del conjunto de la UE, tan gravemente perjudicados por la miope y exclusiva obsesión por la consolidación fiscal que olvidaba objetivos tan fundamentales como la paz, libertad, justicia social o el progreso compartido, así como por la cicatería y egoísmo de muchos de los Estados miembros. La economía social de mercado, el pleno empleo, el trabajo digno y bien remunerado, los derechos sociales y aborales, la justicia social y el bienestar de las personas deben ser ahora la prioridad absoluta. Las riesgos certeros (Brexit, desaceleración económica, guerras comerciales…) no pueden ni deben ser la excusa para paralizar las certezas perentorias.
También, y por otro lado, la Comisión tiene que empezar ya a construir el guion de un futuro que le ha sido construido. Ante el reto del futuro en su sentido más amplio (insostenibilidad del actual modelo económico, violación de los Derechos Humanos en el mundo, urgencia climática, movimientos migratorios, futuro del trabajo y revolución tecnológica, demandas de jóvenes y mayores, insostenible desigualdad, etc.), la Unión Europea tiene que empezar ya, de manera sosegada y seria, a involucrar a todos los agentes sociales, políticos, científicos, culturales, etc. para que juntas y juntos diseñemos hoy el futuro que queremos. Para que la Unión Europea vuelva a ser un actor fundamental en el mundo y sea sinónimo de progreso para el conjunto del planeta.

Sólo a través de un diálogo social decidido, de liderazgo conjunto y con voluntad política cierta conseguiremos recuperar el espíritu europeo sinónimo de progreso social, económico y humano. Sólo con éste conseguiremos avanzar de manera imparable a un futuro que puede y debe ser prometedor. Un futuro que, si es europeo, deberá trabajar contra el fascismo, la xenofobia, o cualquier otro fantasma cuyo único interés el enriquecimiento de unos pocos y vuele para siempre el instrumento de integración social, democrática, económica y política que mayor periodo de paz y prosperidad ha tenido el continente. O el futuro es europeo. O no será

Más y mejor Europa

Antonio Garamendi
Presidente de CEOE

CEOE siempre ha pedido “más y mejor Europa”. No en vano, la inmensa mayoría de la legislación que se aplica en España proviene de la Unión Europea. Por ello, hicimos tanto hincapié en esta importancia a la hora de hablar de las recientes elecciones europeas.
La Junta Directiva de CEOE aprobó un documento titulado “Prioridades y propuestas empresariales para la IX Legislatura Europea 2019-2024”, elaborado por el departamento de Asuntos Regulatorios y Europeos de nuestra Confederación en el que recordamos el compromiso de CEOE con la Unión Europea. En el mismo, subrayamos los valores que representa e insistimos en pedir “Más Europa” porque ningún país de la UE es capaz de competir por sus propios medios en un mundo globalizado. Y “Mejor Europa” porque existe un amplio margen para que sea más eficiente, más resolutiva y, en definitiva, más eficaz.
Para CEOE, Europa es “nuestra empresa común” ya que la UE sigue siendo “nuestro marco natural de proyección y, lo que es mejor, nuestro proyecto de futuro”. En este sentido, los empresarios creemos que, en un entorno de incertidumbre, es fundamental que el desarrollo de la actividad de la IX Legislatura del Parlamento Europeo esté anclado en una estrecha colaboración con el mundo empresarial.

Las propuestas empresariales que contiene el citado documento están estructuradas en torno a tres objetivos: sostenibilidad, digitalización y competitividad global. Tres objetivos esenciales cuyo eje vertebrador debe de ser la puesta en marcha de una estrategia de política industrial y de inversión que los haga posibles. El documento entiende que la primera es un conjunto coherente de medidas de dinamización de la actividad económica. Para la sostenibilidad es indispensable un equilibrio entre los pilares económico, social y medio ambiental. Al tiempo, los empresarios pedimos apuntalar el pilar económico con un mercado interior más integrado dentro de una Unión Económica y monetaria más profunda.
También, es necesaria más empresa para reforzar la dimensión social europea y más industria para afrontar la descarbonización y la circularidad de la economía. Con respecto a la digitalización, pedimos consolidar un mercado único capaz de competir a nivel mundial. Recordemos que más de dos tercios de las exportaciones europeas proceden de la industria y más de 36 millones de puestos de trabajo dependen del sector exportador en toda la UE, casi 16 más que desde el año 2000 hasta el 2027. En particular, en España uno de cada 10 empleos depende de las exportaciones europeas y el 65% de los mismos corresponden al sector servicios, según datos de la Comisión Europea.

La apuesta por la internacionalización, la apertura exterior y la libre empresa en el marco de la economía de mercado, han posibilitado que España pertenezca en la actualidad al grupo de los países más desarrollados del mundo en términos económicos y de bienestar social.

Y este progreso ha sido posible por la integración de España en Europa, sin olvidar la estabilidad política e institucional, gracias al marco de libertades democráticas que todos los españoles decidimos otorgarnos con la aprobación de la Constitución.

Empresa y bienestar

Miguel Garrido
Presidente de CEIM

En un contexto global de incertidumbre marcado por la guerra comercial, las tensiones geopolíticas, el Brexit o los signos de la desaceleración, entre otros, se hace más necesario que nunca trabajar en un proyecto europeo común más fuerte y unido que genere estabilidad, confianza y dimensión para tener más fuerza con la que hacer frente a los retos. Para lograrlo es fundamental que las administraciones europeas trabajen conjuntamente con el mundo empresarial para tomar medidas que favorezcan la competitividad de las empresas, la creación de empleo y la inversión, lo que revierte directamente en el bienestar de la sociedad, que así nos lo está exigiendo.
Esta IX Legislatura Europea tiene importantes desafíos por delante, y para lograr un crecimiento sólido, sostenible e inclusivo de la economía es indispensable reforzar el tejido empresarial con medidas que impulsen a la Unión Europea a los primeros puestos del ranking mundial en materias como digitalización, sostenibilidad y competitividad, para lo que instituciones y empresas debemos remar en la misma dirección.

Asimismo, los empresarios creemos necesario ligar la innovación y la sostenibilidad a la industria con políticas efectivas que fomenten la competitividad del sector a nivel global, al tiempo que fomentamos el resto de sectores.

En definitiva, los empresarios madrileños, a los que tengo el honor de representar, compartimos los valores que representa la Unión Europea. Nuestro objetivo es alcanzar una Unión más integrada, más ágil y menos burocrática, al servicio de las empresas, principal motor de crecimiento, empleo y bienestar social.

 

Mayor protagonismo en Europa

John de Zulueta
Presidente del Círculo de empresarios

Las elecciones al Parlamento Europeo del pasado mayo fueron una oportunidad real para reflexionar sobre cómo los europeos debemos preparar nuestro futuro en común. El riesgo de que fuerzas antieuropeas entraran con peso en las instituciones comunitarias era bastante alto, pero los ciudadanos apostaron claramente por opciones pro europeas con voluntad de continuar avanzando en la integración e impulsar las reformas necesarias durante los próximos cinco años.

Tenemos una oportunidad única para dar respuesta a los desafíos socioeconómicos, recuperar protagonismo tecnológico y fortalecer la posición geopolítica de la UE en el nuevo escenario global, marcado por la tensión entre grandes fuerzas, como EE. UU. y su guerra comercial. La presidenta electa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya ha comunicado que la economía y el medio ambiente estarán entre las prioridades del nuevo Ejecutivo, hecho que celebramos. Creemos también que es importante continuar avanzando en la consolidación de la Unión Económica y Monetaria, a través de la profundización en la unidad de mercado, la unión bancaria, también en la fiscal y digital, y reforzar la política migratoria y de asilo, el espacio Schengen, la seguridad, la defensa y la política exterior. Desde el Círculo de Empresarios siempre hemos abogado por una Unión Europea fuerte que afronte con determinación los retos que tenemos por delante, y estos son, sin duda, algunos de los más importantes.

Además de estas medidas, consideramos vital crear un marco europeo educativo y de formación continua, una estrategia común de promoción y atracción de inversión, emprendimiento, innovación y talento apoyada en un marco regulatorio estable, eficiente y adaptado al nuevo entorno económico, así como una política industrial común para impulsar el liderazgo de nuestras empresas en el mercado global. Todas estas reformas serían muy beneficiosas para España en un momento en el que la economía y el crecimiento económico se ralentiza.

Por otro lado, es relevante señalar que, dada la situación actual, con la materialización del Brexit cada vez más cerca y con Alemania e Italia a punto de entrar en recesión, España debe incorporarse decididamente al selecto grupo de países que lidere el diseño y la toma de decisiones de la Europa del futuro. Para que esto sea posible, los partidos políticos españoles tienen que alcanzar pactos de Estado con el objetivo de apoyar la consecución de una mayor integración europea basada en la prosperidad económica, la cooperación y la solidaridad.

Pero para poder asumir ese mayor liderazgo, hace falta que en España haya un Gobierno centrado, estable y comprometido con las reformas estructurales necesarias para reducir nuestra deuda y garantizar la prosperidad y el bienestar futuro de los ciudadanos españoles y europeos.

 

Abiertos a Europa y al mundo

Miguel Carballeda
Presidente de la ONCE

Tratar de poner fronteras y barreras en un mundo donde todo es ya global parece un contrasentido en el que se afanan algunos, mientras otros, conocedores de nuestra realidad y de cómo la unión nos ha permitido sentirnos un poco más arropados, seguimos impulsando organizaciones, instituciones y acciones comunes, abiertas a Europa y al mundo.

La ONCE nació hace ya más de 80 años y, desde hace más de 25, cuenta con iniciativas que tratan de impulsar la suerte de los ciegos españoles hacia nuestros compañeros ciegos de otras partes del mundo, tanto en Europa, colaborando con la Unión Europea, como en Iberoamérica, con nuestra Fundación ONCE para la atención a las personas ciegas de América Latina (FOAL), presente en más de 20 países hermanos. Allí hemos logrado, por ejemplo en el último año, movilizar con educación, formación y acceso al empleo a más de 20.000 personas con discapacidad visual, para ser ciudadanos de primera.

Ese es y ha sido siempre nuestro objetivo y, para ello, nos gusta sumar. Desde la ONCE siempre hemos impulsado y participado activamente en los movimientos internacionales en favor de las personas ciegas y, no solo en su defensa, aún necesaria en muchas partes del mundo, también en impulsar prácticas, conocimientos, colaboración y otros aspectos que nos permitan avanzar hacia lo que nosotros llamamos ya “Una nueva visión de la ceguera”.
Y precisamente ese eslogan lo hemos convertido en el lema de la mayor reunión internacional de personas ciegas luchando por sus derechos que se celebrará el próximo año y que convertirá a Madrid en la capital de las personas ciegas del mundo. El World Blindness Summit Madrid 2020 será un encuentro global organizado en España por el Grupo Social ONCE que reunirá más de 1.500 personas ciegas de 190 países, juntas para compartir experiencias, analizar logros, fijar prioridades, estrategias de visibilización y, sobre todo, impulsar todo lo que contribuya a materializar un objetivo central: Crear “Una nueva visión de la ceguera”, lograr que las personas ciegas de todo el mundo puedan participar plenamente en cualquier aspecto de su desarrollo vital, que la realidad social supere la necesaria inclusión.

Y esa gran cumbre ocupará, además del Hotel Auditórium & Conference Center de Madrid, otros muchos espacios públicos con eventos con participación ciudadana, dado que estará abierta a la completa inclusión de toda la sociedad española a través de administraciones, empresas, voluntarios, colaboradores, ciudadanía o medios de comunicación.
Esta es nuestra mirada sobre el futuro, cada vez más amplia, cada vez más abierta a la globalidad, cada vez más presentes en el mundo para garantizar sociedades mejores que lleguen a más personas, especialmente a quienes más lo necesitan. Y eso es lo que pedimos al futuro y a las instituciones estatales, de la UE y de cualquier otro lugar: poder trabajar todos juntos para un futuro mejor en todos los rincones de Europa y del mundo. Sin límites, sin barreras, iguales.

 

La  hora de las pymes en Europa

Ángel Asensio
Presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Madrid


Las elecciones del pasado 26 de mayo al Europarlamento han dado paso a una nueva legislatura marcada por la fragmentación. Por delante, muchos y muy diversos retos como el Brexit, el cambio climático, los flujos migratorios y la competitividad de las pymes.
La estabilidad macroeconómica seguirá siendo un aspecto básico para que Europa recupere su lugar en el mundo y el peso económico que le corresponde, mermado por la crisis financiera y política acontecida en la última década.

Son, pues, muchos y muy diversos los asuntos pendientes para que Europa su recupere su poder económico en el mundo, equivalente al de Estados Unidos y superior al de China.
Sin duda, la competitividad de las pymes es uno de los desafíos en el que la Unión Europea tiene que trabajar. Y las Cámaras de Comercio tenemos mucho que decir y hacer aquí. Hasta el 99,8% de las empresas europeas son pequeñas empresas. Son, por tanto, el motor económico de la Unión Europea y uno de los elementos fundamentales para el desarrollo de la sociedad. Dos millones de autónomos que requieren una atención especial y soluciones a sus nuevas necesidades para asegurar su evolución y crecimiento.

Desde las Cámaras contribuimos al desarrollo y a la cohesión económica y social de los territorios, y por ser portavoces de las empresas, las Cámaras de Comercio tenemos que sumarnos a la demanda de las pymes y a cuantas acciones e iniciativas ponga en marcha el Europarlamento para garantizar su progreso.

En este sentido, en la Cámara de Comercio de Madrid estamos transformado y adaptando nuestras actividades y servicios a las nuevas exigencias, como la digitalización o la internacionalización de la economía. Una renovación profunda promoviendo la adopción de herramientas de emprendimiento, innovación y tecnología para impulsar las exportaciones, mejorar la formación del capital humano de nuestras empresas, facilitar a los emprendedores la puesta en marcha de sus proyectos y colaborar en la gestión cotidiana de las pymes.

En definitiva, estamos evolucionando para ofrecer soluciones eficaces para ayudar a nuestras empresas a que aumenten el “músculo” de nuestro tejido empresarial,
Porque las Cámaras de Comercio somos entidades vivas, que no han dejado de evolucionar, sin perder en ningún momento su primera vocación: servir al interés económico general.

Es el momento de construir el futuro de las pymes y demostrar su verdadero valor como pieza clave de la economía y, por tanto, garantía del bienestar de la sociedad.

 

 

 

 

 

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