Últimos preparativos del Ibex contra el Brexit duro de Johnson

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De izqda. a dcha.: Ana Botín, Rafael del Pino e Ignacio Galán, presidentes de Banco Santander, Ferrovial e Iberdrola, respectivamente. / EUROPA PRESS

Nuria Díaz.

Las grandes empresas españolas se juegan mucho en Reino Unido, y la posibilidad de que su salida de la UE finalmente se produzca sin acuerdo, es una fuente de desvelos en los despachos del Ibex. Aunque de puertas para afuera todos hagan gala de una gran tranquilidad, lo cierto es que bancos como Santander o Sabadell y empresas como Iberdrola, Telefónica o Ferrovial llevan muchos meses poniendo en marcha planes de contingencia que van desde frenar las inversiones, mover sedes, incrementar el stock con proveedores, o paralizar planes bursátiles. Iberia, además, tiene que demostrar su españolidad.

 

Cunde el nerviosismo porque todo puede pasar después de que la estrategia de Boris Johnson de “salir como sea” de la UE el 31 de octubre se ha complicado, pero tampoco este claro que salidas se ofrecerán desde el 10 de Downing Street. El primer ministro británico sigue jugando la baza de un brexit duro contra el que Europa se rearma. En España, hace solo unos días, el presidente de Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, no se andaba con paños calientes y pedía a las empresas españolas que tengan relaciones comerciales con el Reino Unido que “evalúen” el impacto del Brexit en su día a día, ante la probabilidad de que se produzca una salida sin acuerdo de la Unión Europea. Bien lo saben las empresas con intereses al otro lado del Canal de la Mancha que, aunque de puertas para afuera mantienen la calma y aseguran estar preparadas, llevan tiempo preparando sus planes de contingencia que, en los últimos días se han acelerado. Y es que, en algunos casos, las grandes del Ibex se juegan cerca de una quinta parte de sus beneficios.

 

La tercera pista

Una de las compañías más expuestas es Ferrovial. La compañía que preside Rafael del Pino ha traslado las sociedades Internacionales cabecera de Oxford a Ámsterdam con el objeto de que estas se mantengan bajo del paraguas legislativo de la Unión Europea. Este holding aglutina varias sociedades y activos del grupo fuera de España, incluyendo su participación en el aeropuerto londinense de Heathrow, que el año pasado recibió el visto bueno del Parlamento británico para la construcción de una tercera pista. No está de más recordar que el hoy primer ministro británico, lideró como alcalde de Londres la campaña contra la expansión del aeropuerto. Cuando fue elegido diputado, en 2015, dijo: “Me tumbaré en el suelo con vosotros para bloquear a las excavadoras y detener la construcción de la tercera pista”. Ferrovial controla el 25% del operador privado Heathrow Airport Holdings Limited, que gestiona el aeródromo y en el que también participan el fondo soberano catarí Qatar Investment Authority (20%), el inversor institucional canadiense CPDQ (12,62%) y el fondo de Singapur GIC (11,20%), entre otros.

El aeropuerto de Heathrow es uno de los temas que más preocupa en Ferrovial, aunque han sido acordados planes de contingencia entre el Reino Unido y la UE

Y el aeropuerto es de hecho uno de los temas que más preocupa en Ferrovial, aunque han sido acordados planes de contingencia entre el Reino Unido y la Unión Europea para asegurar el mantenimiento de las operaciones aéreas entre ambos. Adicionalmente en Heathrow y AGS se han desarrollado planes de contingencia para mitigar el posible impacto del Brexit en la operativa de los aeropuertos. Desde la compañía señalan que “la principal incertidumbre que genera el Brexit en relación a estos activos es el potencial impacto que podría tener la posible desaceleración de la economía británica en los mismos. En el caso de Heathrow, dicho impacto se puede ver en parte mitigado por encontrarse el activo en el límite de su capacidad y por la relevancia que dicho activo tiene para el Reino Unido, habiendo demostrado en el pasado su resistencia a situaciones de desaceleración económica. Igualmente, en el corto plazo, un aumento de la inflación puede ser un factor positivo en la evolución del activo al estar sus ingresos vinculados a la evolución de esta, así como sus activos regulados”.

Además, la compañía ha contratado coberturas que soportan el importe equivalente a aproximadamente los dividendos que tiene previsto recibir de los activos de Reino Unido en los próximos tres años.

Telefónica también lleva tiempo preparándose. Reino Unido supone aproximadamente el 14% de los ingresos consolidados del Grupo. La compañía que preside José María Álvarez-Pallete señala que tiene planes de contingencia para los diferentes escenarios de Brexit, en temas como cadena de suministro, terminales, roaming, gestión de personas y expatriados. Además, ha cancelado su programa de deuda en la bolsa de Londres, que se ha trasladado a la bolsa de Dublín. Y ya frenó la salida a Bolsa de su filial británica O2 el pasado octubre, poco después de que la consultora EY advirtiera en un informe de que la incertidumbre del “brexit” había desplomado el valor de las ofertas iniciales públicas (IPO, en inglés) en el mercado de Londres.

En el caso de Iberdrola, su presidente Ignacio Galán repite que el mercado británico es uno de los pilares del negocio presente y futuro. Estima invertir 5.780 millones de euros al tipo de cambio actual (5.200 millones de libras esterlinas) en este país hasta 2022. Aun así, lleva tiempo tomando medidas. La venta a principios de año de las centrales de generación de su filial Scottish Power así fue vista por los analistas. La energética consiguió 777,6 millones de euros al venderlas a la firma británica Drax Group. Al cierre de esta edición, Iberdrola ejecutaba una ampliación de capital de 1.360 millones de libras (1.523 millones de euros) en Scottish Power con el fin de reforzar la solvencia de la filial británica ante las inversiones que debe realizar en medio de una fuerte incertidumbre política en Reino Unido.

Y en su informe anual de 2018 ya detallaba las medidas que está tomando para protegerse del riesgo de un Brexit duro o sin acuerdo. Entre ellas, la identificación de materiales y suministros clave realizando pedidos adicionales para aumentar los niveles de stock y también se han evaluado las necesidades de almacenamiento adicionales tomando medidas para garantizar su suficiencia.

 

Proteger Scottish Power

En un informe reciente, los analistas de UBS apuntaban a los riesgos en Reino Unido como uno de los principales motivos para su recomendación neutral de las acciones de Iberdrola. Según sus estimaciones, Scottish Power aporta alrededor de un 10% del valor del grupo español, que incluyendo deuda supera los 100.000 millones de euros. Iberdrola adquirió Scottish Power en 2007, tras una oferta pública de adquisición de 11.600 millones de libras.

Los bancos tampoco se libran. Reino Unido sigue siendo un puntal para el Santander, al que aporta el 11% de sus beneficios. Se trata del tercer país que más resultados aporta (1.362 millones el año pasado). No obstante, el banco ha dejado de invertir tantos recursos. Los analistas entienden como muy sintomático que en enero el grupo renunciara a realizar una oferta para quedarse con una parte del negocio de pymes de RBS, algo que el Santander achacó a “descoordinación regulatoria y la incertidumbre económica y política”. Además, para minimizar el impacto del Brexit, Santander acordó el año pasado trasladar su división de banca de inversión de Londres a Madrid y ahora depende de la cabecera del grupo.

Por su parte, el Banco Sabadell aunque reafirma su apuesta por Reino Unido -es propietario del británcio TBS, que pesa un 21% en sus cuentas- y parece jugar sobre la base de que Boris Johnson fracase y acabe siendo un Brexit ordenado en 2020, lo cierto es que no debe tenerlas todas consigo porque tampoco deja de prepararse. La entidad ha vendido títulos de deuda emitidos por el tesoro del país anglosajón por importe 894 millones de euros, lo que supone rebajar su volumen en un 38%, hasta 1.433 millones de euros.

 

Iberia: seis meses para demostrar su españolidad

Bruselas ha extendido durante seis meses más, hasta el 24 de octubre de 2020, la prórroga concedida a las aerolíneas que tienen que adaptar su accionariado para poder seguir operando en la UE, tras una salida no pactada del Reino Unido.

IAG e Iberia no lo tienen fácil

La Comisión Europea, órgano encargado de este tema, señala que más de la mitad del capital debe estar en mano de empresas o particulares comunitarios para poder seguir volando dentro de la Unión Europea tras del ‘divorcio’ de Reino Unido. En el documento que mandaron a las autoridades comunitaras, las compañías, integrantes del grupo IAG, justificaron su españolidad en que los derechos políticos de Iberia están en manos de Garanair, controlada por El Corte Inglés, algo que no acaba de convencer a Bruselas, que aun anda más ‘mosqueada’ después de que El Corte Inglés asegurara en sus cuentas del ejercicio 2018 que “la sociedad dominante considera que no ostenta el control de Iberia.

En su plan de contingencia, IAG daba el primer paso el pasado mes de febrero cuando fijaba un límite máximo de ‘Acciones No UE’ en el 47,5% del total de los títulos de la compañía.

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