VOLKSWAGEN CADDY 5 plazas 1.4 TGi DSG 110cv Bluemotion: Para circular sin restricciones

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Volkswagen, el gigante líder mundial en ventas en el mundo, dispone desde hace muchos años de una furgoneta comercial ligera, la Caddy, que poco a poco se ha ido convirtiendo además de un vehículo polivalente, ocio y trabajo, como es el caso de la unidad probada. Esta, además, contaba con una mecánica bifuel o, como se ha dado en llamar últimamente, híbrida, de gasolina y gas natural comprimido o GNC.

Con esta mecánica se consiguen dos cosas, una disponer de un vehículo muy eficiente, que dispone de la etiqueta ECO, con lo cual le está permitido circular por las grandes metrópolis en períodos de alta contaminación, y consumir muy poco combustible y más barato que el gasoil y la gasolina. El problema reside en la aún escasa red de suministro.

Ante este panorama, este tipo de vehículos adquieren mucho sentido para profesionales y hasta para particulares con necesidades de espacio. Esta versión TGi equipa un motor de gasolina de 110cv alimentado por gas natural comprimido, que se almacena en cuatro bombonas con una capacidad de 37kg en total y cuenta adicionalmente con un depósito de gasolina de 13 litros para obtener una autonomía total de unos 890 kilómetros. Esta Caddy a gas es estéticamente idéntica a las versiones de gasolina o diésel y se ofrece también en versión furgón.

Nada más arrancarlo al modo tradicional (vamos, con la llave) se siente un menor nivel de ruido y vibraciones, característica inequívoca de los motores de gas (GNC o GLP), lo cual es de agradecer. Al pisar el pedal para comenzar a moverse se aprecia un leve retardo en las aceleraciones, que se agudiza y produce tirones cuando se requiere potencia a bajo régimen.

Con gas por defecto

El combustible que se usa por defecto es el gas, siempre y cuando el depósito no esté vacío, en cuyo caso el motor quemará gasolina, sin tener que hacer nada y sin notar absolutamente nada que no sea el indicador del cuadro informando del cambio de carburante. En cuanto al consumo medio de GNC durante la prueba fue de 5,5 kg/100km, con el vehículo vacío y el consumo de gasolina (al acabarse el gas tras un máximo de unos 760 km) fue de 6,0 l/100km, lo que permite una autonomía total de casi 900 kilómetros.

La economía del consumo de esta versión viene dada por el precio del kilo de GNC, de 0,98 euros/kg (durante la prueba de Horas Punta). Como durante la prueba efectuada por este mensual el consumo fue de 5,5 kg/100km, el coste por kilómetro fue de 0,055 euros, o lo que es igual en 100km el coste hubiera sido de 5,5 euros. Si realizamos esta misma cuenta sobre un consumo medio de 6,1 litros de gasolina a los 100km con el precio de la gasolina en 1,30 euros/litro, obtendremos un coste por kilómetro de 0,07 euros (7 euros cada 100km).

Teniendo en cuenta el tamaño de los depósitos de combustible, 37kg en el caso del gas y 13 litros de gasolina, tendremos una autonomía total de unos 890 kilómetros. En comparación con el mismo vehículo en versión diésel, el consumo casi alcanzaría el 30% de ahorro, algo más si se compara con la versión gasolina.

El Caddy TGi Bluemotion cobra un gran protagonismo ahora que los ayuntamientos de las grandes ciudades españolas imponen su ley y sus limitaciones a la circulación. Porque este modelo cuenta con la etiqueta ECO de la DGT, lo que le permite aprovecharse de ventajas como la entrada en la almendra central de las grandes ciudades en días de alta contaminación, el aparcamiento gratuito en zonas reguladas, rebajas en los peajes o la circulación ocasional en vías restringidas.

Pero lo mejor del Caddy TGi llega con el rodar y con los kilómetros recorridos porque recargar los tanques de GNC de este coche supone ahorrar hasta un 50% sobre una versión de gasolina y de hasta un 30% sobre la versión diésel, de potencial equivalentes. En concreto, recorriendo 25.000 km al año durante cuatro años el ahorro logrado con ella respecto a una Caddy TDi es, según la marca de 1.100 euros, sin contar la aportación de Gas Natural.

Tacto suave al volante

Al volante de esta Caddy se siente un tacto suave y agradable con unas prestaciones dignas en carretera y más holgadas en territorio urbano, escenario para el que resulta ideal el cambio automático DSG, una opción de 2.300 euros cuya adquisición es totalmente recomendable por su comodidad, aunque también esté disponible el cambio manual. La pena son los tirones que se producen cuando  bajo régimen buscamos mucha potencia de inmediato. Si se quieren evitar basta con acelerar de forma más progresiva.

Además, el llevar los tanques de gas en los bajos no ha restado ni un litro de volumen de carga, aunque sí se pierden entre 40 y 70 kg de carga útil.

A nivel dinámico apenas acusa el mayor peso cuando aparecen curvas, porque al llevar los tanques de gas en los bajos de la parte trasera estos hacen ganar aplomo al bajar el centro de gravedad.

El eje delantero dispone de suspensión individual y el eje trasero es rígido de ballestas laminadas con amortiguadores dependientes de la carga que modifican su característica en función del tipo de compresión del resorte. Y se nota cuando se pasan badenes o baches, porque detrás rebota demasiado, mientras que en la parte delantera apenas se sienten.

Por su parte, la dirección electromecánica y las estabilizadoras ubicadas en ambos ejes, cuya función es reducir el ángulo de balanceo del vehículo, son dos de los detalles que contribuyen a lograr una buena precisión del chasis.

Un industrial histórico

La Caddy pasó por el quirófano para actualizarse en 2010, tras ponerse en el mercado español en 2004, y posteriormente de nuevo otro profundo cambio en 2015, aunque la introducción de la mecánica bifuel se postergó hasta hace unos meses. Está disponible en dos variantes de carrocería que se distinguen por la longitud de la misma, la normal (4,40 metros y cinco plazas) y la más capaz o Caddy Maxi (4,88 metros y siete plazas).

El habitáculo de las dos carrocerías es amplio, siendo la altura libre hasta el techo la cota en la que más destacan. Todos los plásticos con los que está recubierto son duros, pero el ajuste entre las piezas es muy bueno y su presencia también, con detalles cuidados que no se encuentran habitualmente en vehículos de este tipo.

La gama de motores está compuesta por tres diésel de 102, 122 y 150cv, uno de gasolina 1.4 TSi de 125cv, y el que nos ocupa, que puede funcionar indistintamente con gasolina o con gas natural comprimido, el 1.4 TGi de 110cv. Además, se le suma una versión denominada Bluemotion. Todos los motores tienen un sistema de parada y arranque automático del motor en las detenciones (Start&Stop).

La caja de cambios de serie es manual de cinco o seis velocidades (en función del motor), aunque opcionalmente se ofrece una automática de doble embrague DSG para la versión de gasolina (siete velocidades) y para la diésel de 102cv (seis velocidades) y la TGi, que puede asociarse también con una manual de 6.

Interior típico VW

El aspecto del salpicadero de la Caddy y, en general, el de todo el habitáculo recuerda al de otros modelos de Volkswagen. De hecho, muchos mandos y botones son los mismos que se pueden encontrar en modelos como el Polo, el Golf o el Passat, como por ejemplo el volante, los mandos de climatizador o algunos sistemas multimedia.

Todos los plásticos con los que está recubierto son duros, pero el ajuste entre las distintas piezas es preciso y no hay superficies mal enrasadas. Además, hay detalles cuidados que son poco frecuentes en este tipo de vehículos, como una guantera climatizada y tapizada o un maletero completamente revestido y con numerosas medidas para mantener la carga sujeta, como ganchos, perchas o tomas de 12V.

Todos los mandos que se utilizan habitualmente (climatizador, elevalunas o retrovisores) están cerca de la mano y son fáciles de utilizar. La única excepción es el sistema multimedia, que queda en una posición muy baja y obliga a apartar la vista de la carretera para consultar la información o para realizar algún ajuste.

Como suele ocurrir con aquellos vehículos que tienen puertas laterales correderas, el acceso al habitáculo es muy bueno, pues dejan un hueco muy grande. Además, los asientos están situados más altos que en un turismo, por lo que no es necesario agacharse para sentarse. En la unidad probada se echa en falta la puerta corredera en el lado del conductor que, si ha de colocar o coger algo de la segunda fila, se tiene que desplazar al otro lado.

Los asientos de atrás no tienen muchas posibilidades de ajuste, ya que no se pueden desplazar por un carril ni se puede ajustar el grado de inclinación de los respaldos, pero sí se abaten, e incluso sacar del interior, aunque pesan mucho para que lo haga solo una persona.

El habitáculo es amplio en todas las cotas, pero sobresale especialmente en la altura libre hasta el techo. Puede acomodar sin ningún problema a personas de más de dos metros de altura. La anchura entre puertas a la altura de los hombros también es grande, por lo que tres personas de complexión normal podrán viajar con cierta comodidad y con más desahogo que en cualquier turismo de longitud similar.

El volumen de carga del maletero es de 750 litros, de los mejores del segmento. El portón del maletero puede ser o un portón que se abre hacia arriba, o bien dos puertas asimétricas, que era la opción de la unidad que se probó, y que resulta muy cómoda para el día a día.

Equipo mejorable, pero suficiente

Desde el nivel más bajo, Trendline, trae incorporados elementos como el aire acondicionado, los cuatro airbags, un sistema multimedia con pantalla táctil de 5 pulgadas (nuestra unidad llevaba una de 6,3 pulgadas), conexión Bluetooth para el teléfono móvil o una puerta lateral corrediza.

Volkswagen ha incluido muchos elementos de ayuda a la conducción que provienen de vehículos basados en la plataforma MQB (el Volkswagen Golf y el Seat León, por ejemplo) y que no son habituales en este tipo de vehículos. Es el caso del freno multicolisión que viene de serie, y que frena el vehículo cuando se ha producido un impacto para evitar que se produzca un segundo; el programador de velocidad activo, del sistema que cambia automáticamente del alumbrado de cruce al de carretera y viceversa; del frenado de emergencia en ciudad, funciona por debajo de 30 km/h, o del sistema de aparcamiento semi-automático y el sistema Mirror Link, con el que se puede ver la mayor parte del contenido de un teléfono móvil inteligente en la pantalla del sistema multimedia.

FICHA TÉCNICA

Motor

1.395 cc. Motor de gasolina o GNC (indistintamente) de 4 cilindros en línea, inyección directa, con turbo e intercooler. Caja de cambios automática DSG de 6 velocidades. Tracción delantera. Potencia: 110 cv.

Prestaciones y consumos

Velocidad máxima: 174 km/h. Aceleración de 0 a 100 km/h: 12,9.

Consumo mixto en prueba (GNC): 5,5 Kg/km y gasolina: 6,0 l/100km. Consumos oficiales: Mixto: 4,5 l/100 km. Urbano: 5,5 l/100 km. Extraurbano: 3,9 l/100 km.

Emisiones de CO2

112 gr/km (Euro6).

Dimensiones y capacidades

Longitud: de 4.408 mm. Anchura: 1.793 mm. Altura: 1.822 mm. Peso en vacío: 1.541 kg. Capacidad maletero: 750 litros volumen mínimo. Capacidad del depósito de gasolina: 13 litros. Capacidad depósito de GNC: 37 kilos.

LO MEJOR

Consumo y emisiones. Muchos huecos. Maletero. Suspensión. Ordenador completo. Espacio a bordo.

LO PEOR

Ruidos de rodadura. Tirones a bajo régimen. Escasa red de repostaje de GNC.

PRECIO: 20.995 euros

(Con descuentos de la marca E subvenciones oficiales. Aparte el equipo opcional)