Colmenar Viejo combate la procesionaria del pino instalando nidos para carbonero y murciélago

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El viernes 31 de enero los alumnos del Aula de Compensación Educativa del IES Marqués de Santillana instalaron 30 cajas nido para carbonero y murciélago, fabricadas el año pasado en su taller de carpintería, en la repoblación de pinos de la Dehesa de Navalvillar, junto con personal de las Concejalías de Medio Rural, Medio Ambiente y Educación, y el asesoramiento de Pablo Acebes Vives, profesor e investigador del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, y Elena Tena López, bióloga experta en murciélagos doctorando en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de SECEMU.

La colocación de estos nidos forma parte de un proyecto piloto en el que se busca facilitar la presencia de determinadas especies de aves insectívoras y murciélagos, depredadores naturales de la procesionaria del pino.

“Con esta medida pretendemos controlar y prevenir de forma natural las plagas de esta oruga que se alimenta de especies coníferas, a la par que realizamos una actividad de educación ambiental, tanto con los alumnos del ACE del Marqués de Santillana, artífices de estas cajas, como con los escolares colmenareños que a lo largo del curso visitan la Dehesa de Navalvillar”, explica Jesús Fernández Fuillerat, concejal de Medio Rural.

De las 30 cajas, 20 son para la nidificación de pájaros como el carbonero, cuyo diámetro de entrada al nido tiene una medida concreta de 32 mm para que solo puedan acceder al interior estas pequeñas aves, que son de los pocos depredadores naturales que actúan contra las larvas de la procesionaria.

“Desde el punto de vista ambiental, se pretende fomentar poblaciones de especie de aves insectívoras cuyo papel puede ser fundamental en el control de especies plaga como la procesionaria. Las cajas, con unas dimensiones determinadas, están diseñadas para que puedan ser ocupadas solo por el carbonero y el herrerillo común. Además, tienen una protección anti pícidos: una placa en la entrada que evita que aves como el pica pinos perfore la madera, logre hacer un agujero más grande y acceda al nido para alimentarse de los polluelos o los huevos. Con ese diámetro de entrada también se evita que otro tipo de depredadores, como los mustélidos, puedan entrar para atacar a los polluelos. También se han colocado comederos con cacahuetes para atraer a estos pájaros. Habrá que hacer un seguimiento de tasa de ocupación, pero un 40% sería todo un éxito”, destaca Pablo Acebes.

Los otros 10 nidos son específicos para el refugio y cría de colonias de murciélagos, otro depredador natural de la oruga, con un diseño plano y estrecho, y un ranurado especial en todo el interior que facilita la habitabilidad de este mamífero volador.

“Con estas cajas estamos favoreciendo el asentamiento de los murciélagos en la zona, ya que una de sus principales amenazas es que en la mayoría de ocasiones, con la tala de árboles, no tienen un refugio en el que criar.  Al tratarse de un animal muy social, en una misma caja pueden convivir hasta 20 murciélagos de diferentes colonias. Los partos tienen lugar durante la primavera y verano, solo nace una cría y la madre se mueve con ella a cuestas, no haciendo un nido como tal, sino que crea una red de refugios a través de diferentes localizaciones: deben ser oscuros, con una temperatura ni muy fría ni muy calurosa y a cierta altura para estar a salvo de los depredadores. El murciélago común en su época de mayor actividad, que es cuando está criando, puede llegar a comer hasta 3.000 insectos en una noche, equivalente a dos tercios de su peso, y se alimenta de la procesionaria en su fase adulta de polilla o mariposa nocturna”, añade Elena Tena.

19 alumnos del ACE del IES Marqués de Santillana, con la ayuda de 5 profesores del centro y el guarda rural de la Dehesa de Navalvillar, fabricaron estas 30 cajas nido durante el año pasado en su taller de carpintería. Fueron realizadas de forma artesanal en madera de pino, y no se utilizaron productos químicos ni disolventes. Como parte del proyecto, los alumnos numeraron e instalaron los nidos, para su posterior seguimiento mediante visitas a la Dehesa de Navalvillar a lo largo del curso escolar.

Aulas de Compensación Educativa (ACE)

Estas aulas constituyen una medida organizativa extraordinaria de promoción educativa que tiene como objetivo principal garantizar la atención educativa favoreciendo la integración escolar del alumnado en situación de desventaja. A estas aulas acceden los alumnos que cumplen 15 años en el año natural en el que se inicie el curso escolar correspondiente y que, además de acumular desfase curricular significativo en la mayoría de las áreas, valore negativamente el marco escolar y presente serias dificultades de adaptación al mismo, o haya seguido un proceso de escolarización tardía o muy irregular, que haga muy difícil su incorporación y promoción en la etapa.