Ayuso plantea imponer medidores de Co2 en los locales cerrados

La intención es proceder a la ventilación de los locales cuando los niveles de Co2 alcancen una concentración excesiva, por encima de los 800 ppm.

0
82
Medidor Co2.

La Comunidad de Madrid ha planteado la necesidad de colocar de forma obligatoria medidores de Co2 en los locales de hostelería con el fin de subsanar los problemas de ventilación en los espacios cerrados que favorecen los contagios por Covid-19.

En la reunión mantenida por la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, con los representantes del sector hostelero de Madrid, la regidora ha planteado la implantación de una ley para obligar a la instalación de estos medidores de Co2 que sirven para medir si el grado de ventilación de un espacio cerrado es óptimo.

Con estos aparatos, los hosteleros podrían conocer con facilidad el nivel de Co2 que existe en sus locales para proceder a la ventilación. Por norma general, los niveles óptimos de Co2 al aire libre corresponden a 400 ppm (partes por millón); llegando a ser aceptable unos niveles comprendidos entre los 500 ppm y 700 ppm en espacios interiores.

Según los estudios, en los lugares cerrados, estos niveles de concentración de Co2 crecen considerablemente; por lo que a partir de una cantidad superior a los 800 ppm sería necesaria la ventilación inmediata del local.

Con este simple gesto, se contribuiría a disminuir, en gran medida, la transmisión de Coronavirus a través de los aerosoles que quedan suspendidos durante horas en los espacios cerrados con escasa ventilación.

Otras medidas de control en espacios cerrados

En este sentido, la presidenta ha considerado la posibilidad de instalar, además, filtros purificadores de alta eficiencia en los locales donde la ventilación natural sea más compleja.

Por último, se pusieron otras dos posibles medidas sobre la mesa. En primer lugar, la obligatoriedad en la restauración de realizar reserva, con el fin de tener localizados a los comensales y facilitar el rastreo en caso de contagio. Y, en segundo lugar, instar a los establecimientos a mantener los hilos musicales y el sonido ambiente a decibelios muy bajos, con el fin de que los clientes no tengan que alzar la voz y despidan menos partículas al hablar.