Colegio Balder de Las Rozas: “¿Está el sistema educativo suficientemente fuerte como para cambiar su forma de impartir las clases?”

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Colegio Balder Las Rozas

Desde el pasado miércoles, 11 de marzo, día en el que se cerraron los colegios oficialmente en la Comunidad de Madrid, y debido a la situación excepcional que estamos viviendo, han sido más de un millón de alumnos los que se han quedado en casa con el curso a medias. El sistema educativo se ha visto cuestionado debido a su frágil estructura. Son muchos los centros que no han podido reaccionar, como la sociedad y las circunstancias requerían, debido a una falta de coordinación y de tecnología. 

Sin embargo, otros colegios sí han sido capaces de reaccionar para que el impacto fuera casi nulo entre su alumnado, y este ha sido el ejemplo del Colegio Balder. Un colegio ubicado en Las Rozas de Madrid que, al día siguiente del cierre de los centros escolares, impartía con normalidad sus clases.  “Esto ha sido gracias a una gran capacidad de adaptación del equipo de profesores y el funcionamiento y uso de aplicaciones disponibles que, por otra parte, nunca antes hemos usado pero que sí sabíamos que teníamos, puesto que esta modalidad a distancia no lo habíamos contemplado al no surgir esta necesidad ”, nos dice Nuria, directora de la etapa de Secundaria.

Desde el miércoles los horarios se cumplen con normalidad, de tal manera que los niños reciben clases a distancia impartidas por sus profesores, a la hora que les corresponde en su jornada escolar. El profesor es el que decide si dar una clase on-line, por videoconferencia, o enviarles tareas.

La reacción de toda la comunidad educativa ha sido una sorpresa, ya que las familias no esperaban que sus hijos se adaptasen tan bien a esta nueva situación: “Es admirable cómo en tan poco tiempo el centro se ha organizado para impartir las clases y actividades que estaban dando  a nuestros hijos. Además, han conseguido que mis hijos estén concienciados y siendo muy responsables con las tareas asignadas”, dice María, madre de dos hijos del colegio Balder.

Los centros educativos tienen que ser conscientes que la capacidad de adaptación lleva consigo una buena estructura tecnológica y humana para poder hacer frente la adecuación de clases presenciales a clases a distancia. “Debemos de adecuarnos a la edad del niño, y buscar las herramientas necesarias para conseguir motivar en la realización de las tareas. No es lo mismo una educación a distancia en niños mayores que en los más pequeños” , nos comenta Lourdes Atrio, directora general del colegio Balder.

En este centro, los alumnos de Primaria tienen una lista de tareas, que envía el tutor a través de la plataforma de comunicación interna. “No podemos pretender que los niños pequeños tengan correo ni que se adapten a unas clases on-line”, prosigue Lourdes Atrio, “en edades más  tempranas inculcamos la responsabilidad a los niños, teniendo éstos que hacer las tareas marcadas por el tutor e ir entregándoselas. En los más pequeños de Infantil, sus profes mandan vídeos para seguir estando presentes en la vida de los niños, así como lecturas y recursos recomendados”.

En el cambio a esta modalidad es imprescindible el acompañamiento del profesor en todas las etapas, así como es fundamental el trabajo del departamento de orientación de los centros, como es el caso del Colegio Balder, que sigue haciendo un seguimientos a sus alumnos, a través de sesiones on-line, para transmitirles seguridad y tranquilidad.