El duque de Alba pone a la venta las entradas del Palacio de Liria

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Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba
Carlos Fitz-James Stuart dice que había "demanda social" por visitar Liria. / EUROPA PRESS

¡Vaya gente! / Mara del Prado.

El Palacio de Liria acaba de abrir las puertas al público. Desde este 19 de septiembre y por 14 euros –doce la tarifa reducida–, cualquiera puede pisar las alfombras por las que hasta ahora sólo han desfilado los miembros de la Casa de Alba, el servicio y sus invitados. Basta por inscribirse en grupos de 20 personas que, cada 30 minutos y por espacio de 65 minutos, pueden ya disfrutar de “una experiencia única en la que la música y las voces en ‘off’ le adentrarán en la esencia de la historia familiar”.

El siglo XXI no está hecho para la nobleza. No ha perdido algunos de sus privilegios y sigue sin tener problemas para conseguir entradas VIP o asiento en las mejores mesas. Pero lo que es el día a día… Mucho patrimonio que conservar y poco efectivo para hacer frente a tanto gasto. Sólo en mantenimiento y restauración se les va un buen pico. Y da tanto coraje deshacerse de los palacios porque, ¿qué es un duque o una condesa sin paredes de tapices y cortinas con alzapaños? Así que muchos han encontrado una solución para mantener la titularidad de los inmuebles confiando en que sus antepasados no levanten la cabeza y vean para lo que han quedado sus antiguas posesiones, la mayoría visitables o disponibles para eventos de distinta naturaleza.

El último en incorporarse a este parque temático de rancio abolengo ha sido nada menos que el Palacio de Liria, la joya de la Corona de todas cuantas se levantan en tierras españolas. Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba y jefe de la Casa, ha decidido “compartir con toda la ciudadanía el disfrute de la colección” que conserva el Palacio, como los retratos realizados por Francisco de Goya a la XII duquesa de Alba y a la Marquesa de Lazán, los retratos de la condesa de Miranda, de Pantoja de la Cruz, y el de la duquesa de Alba pintado por Ignacio Zuloaga en 1921, todos ellos de regreso de una exposición temporal en el Museo Thyssen-Bornemisza. Porque “hay una gran demanda social por poder conocer y visitar Liria”, dice en una entrevista exclusiva a la revista Hola con motivo de su 75 aniversario.

Esta es la tercera de sus casas, tras Dueñas en Sevilla y Monterrey en Salamanca, que el primogénito de la desaparecida Cayetana Fitz-James Stuart decide abrir al público. Sin duda un sacrificio para lograr un bien mayor; como reconoce el duque de Alba soslayando el presunto clamor popular por entrar en el palacio sito en la calle Princesa de Madrid, su obligación es garantizar la buena conservación de todo el patrimonio de la Casa.