La economía mundial ante las puertas de otra recesión

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La Economía desde mi Observatorio / Carlos Berzosa.

Las alarmas han empezado a sonar ante la posibilidad de que se esté ante otra recesión. De hecho, hay economías tan importantes como la de Alemania que han llegado a esa puerta. La evolución de la economía alemana tendrá fuertes repercusiones en la Unión Europea (UE), pues es la principal locomotora. No es la única, y otras economías de la UE están al borde de caer en la recesión, que no es el caso de momento de España. Los indicadores señalan un descenso notable del crecimiento de la producción industrial en los países desarrollados. En general, se está dando un descenso de la actividad económica. Nuestro país también está sufriendo este decrecimiento con repercusiones muy negativas sobre el empleo.

La incertidumbre que está generando el Brexit se alarga ya demasiado en el tiempo y  se puede ver agravada por la postura del nuevo primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, que es partidario de una salida de la UE sin acuerdo

La mayor parte de los analistas consideran que la responsabilidad de esta disminución del crecimiento se debe al Brexit y a la guerra comercial Estados Unidos-China. Por un lado, la incertidumbre que está generando el Brexit, lo que se alarga ya demasiado en el tiempo y que se puede ver agravado por la postura del nuevo primer ministro del Reino Unido (RU), Johnson, que es partidario de una salida de la UE sin acuerdo. Éste acaba de sufrir una derrota en el Parlamento y a partir de aquí se abre un horizonte aún más incierto que el anterior. No se sabe muy bien lo que puede suceder. Por un lado, esta derrota puede abrir una pequeña rendija al optimismo, pero, por otra parte, se pude acelerar la salida sin acuerdo.

Todo lo cual frena la inversión empresarial. Las repercusiones que puede tener la salida del Reino Unido de la UE no están claramente determinadas ni para este país ni para el conjunto de la UE. En parte dependerá de las condiciones en los que tenga lugar esa salida. Pero no resulta fácil cuantificar los pros y contras que pueda haber después de tantos años de convivencia en un proyecto común. Se han establecido demasiados lazos y relaciones para que se puedan deshacer de un día para otro. La ruptura tendrá, a mi modo de ver, en un periodo de tiempo, un efecto negativo para las dos partes aunque con mayor intensidad para el RU.

Por otro lado está la guerra comercial EE UU-China, que ha sido desencadenada por Trump y China lo que ha hecho es responder a esta ofensiva. Lo ha hecho subiendo a su vez aranceles a los productos procedentes de Estados Unidos y devaluando su moneda para abaratar sus exportaciones y contrarrestar el efecto de subida de precios de unos mayores aranceles. De momento, a Trump le ha salido el tiro por la culata, pues agricultores de Estados Unidos han perdido el mercado chino ante la agricultura de otros países y no ha conseguido no sólo frenar el déficit comercial, sino que incluso ha llegado a aumentar. De momento, su electorado de los obreros blancos y agricultores no se ha beneficiado de esta política. Al revés, está saliendo perjudicado.

En todo caso, aunque estos dos factores señalados tienen su incidencia negativa en la marcha de la economía mundial, no explican todo lo que está sucediendo ni mucho menos. Estos análisis tratan de escabullir lo principal, y es que todos los males que se padecen, que son muchos, no se deben solamente a decisiones políticas erróneas, sino a un sistema que no funciona desde hace tiempo y que desembocó en la Gran Recesión.

Ha habido una falsa salida de la crisis y se están pagando las consecuencias. En concreto se está ante un capitalismo senil, como lo denominó Samir Amin. Ahora, como consecuencia de los achaques seniles, puede provocar otra recesión. Las causas hay que encontrarlas en la excesiva importancia de las finanzas, que alimentan el endeudamiento y la especulación, así como la creciente desigualdad. Como muy bien ha señalado James K. Galbraith, se está ante el fin de la normalidad. La economía ya no avanza por una senda estable de crecimiento, sino que se caracteriza por lo contrario: la inestabilidad y bajo crecimiento con aumento de la desigualdad y elevados costes ecológicos.


Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

1 COMENTARIO

  1. El profesor Carlos Berzosa tiene la habilidad pedagógica, como todo buen maestro, de explicar con claridad su materia, de modo que los legos en ella sepamos entender sus complejidades. Por ejemplo, nos enseña que la economía no es una ciencia exacta basada en algoritmos o en estadísticas, sino, por el contrario, una disciplina con un fuerte componente social, de cuya gestión acertada o errónea va a depender el bienestar, o no, de muchas personas y de un país o un conjunto de países. Desafortunadamente, como tantas veces nos ha recordado el profesor Berzosa, las economías nacionales no se caracterizan por su buena gestión, de ahí que las desigualdades persistan, incluso en los países más desarrollados. Es éste, sin duda, un problema del capitalismo, pero a falta de un modelo económico alternativo, unas posibles soluciones pudieran derivarse de políticas económicas de carácter social que busquen el beneficio de las mayorías, justo lo contrario de lo que ofrece el sistema capitalista mundial.

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