La XXI Feria de Ganado Selecto y Agroalimentaria de El Barco de Ávila contó con la presencia de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, representada por el consejero Joaquín Antonio Pino. La feria constituyó un punto de encuentro tradicional para los ganaderos y una plataforma para promocionar las producciones agroalimentarias de la región.
La Consejería, con competencias en ganadería e industria agroalimentaria, desempeñó un papel relevante en estos sectores, fundamentales para la economía rural. El certamen incluyó exposiciones, desfiles y evaluaciones de animales, que permitieron mostrar la diversidad de razas ganaderas y productos agroalimentarios. En esta edición, la Exposición Nacional reunió cuatro razas bovinas: Avileña-Negra Ibérica, Charolesa, Limusina y Parda de Montaña, además de la raza aviar Castellana Negra. En total, participaron 95 animales pertenecientes a 25 ganaderos, de los cuales 76 eran bovinos.
Raza Avileña-Negra Ibérica
La raza Avileña-Negra Ibérica tuvo un protagonismo destacado por su contribución a la conservación de la diversidad genética y al mantenimiento de la producción extensiva en el territorio. Para respaldar estas actividades, la Consejería gestionó dos programas de ayudas destinados a preservar las razas autóctonas y financiar los registros genealógicos. Estas iniciativas buscaron incrementar el número de registros, impulsar la innovación genética y apoyar a los criadores.
Por su parte, el Instituto Agrario Tecnológico de Castilla y León desarrolló investigaciones sobre rumiantes, especialmente en el ámbito de la carne de vacuno, mediante proyectos relacionados con la salud animal, la sostenibilidad y la calidad.
El espacio agroalimentario de la feria congregó a agricultores y artesanos, que expusieron productos de calidad diferenciada, entre ellos la Judía de El Barco de Ávila, protegida por la Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Castilla y León encabezó el cultivo de judía seca, con 5.881 hectáreas, mientras que la feria contribuyó a poner en valor el patrimonio ganadero y agroalimentario, reforzando la economía y la identidad de las comunidades de la región.