Historia del fútbol sagreño (I). Antonio Humanes Díaz, el ‘pionero’ de Villaluenga de la Sagra

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Humanes en color y blanco y negro y en un partido con el Atlético Tetuán.

Indagando en las entrañas de las hemerotecas buscando a futbolistas de la comarca sagreña que hayan jugado en el fútbol profesional español, nos topamos con el primero de ellos. Es Antonio Humanes Díaz, que veía la luz el 13 de junio de 1920 en Villaluenga de la Sagra. Antonio jugaba de defensa y sus datos deportivos se remontan a la temporada 49-50, ya con 29 años. Su equipo es el Atlético Tetuán y en él permaneció hasta la temporada 52-53. Tres campañas en segunda y una en primera, totalizando 79 partidos y 7.110 minutos, es su historial tras nueve temporadas en el equipo. Ya con 32 años pasa a jugar en el Ceuta. Un día de San Fermín de 2013 fallecía este pionero del fútbol sagreño a la edad de 93 años.

Miguel A. García Gabriel, en abril de 1917, bajo el título de “Aquel Olvidado Atlético”, nos dejaba la siguiente perla.

La exposición “Tetuán a rayas” recupera del olvido, sesenta años después de su desaparición, al Atlético de Tetuán a recordar la figura de un jugador como Antonio Humanes, que los defendió a lo largo de toda su vida.

Antonio Humanes Díaz nació en Villaluenga de la Sagra, provincia de Toledo, el 13 de junio de 1920. Pronto empezó a destacar entre los jóvenes del pueblo por su altura y fortaleza física. Con diecinueve años recibió la notificación para su incorporación al servicio militar, en el cuartel de infantería Recaina de Tetuán. Durante el periodo de instrucción comenzó a jugar al fútbol en el equipo del cuartel, donde destacó por sus cualidades en el juego. A pesar de ser destinado a Lérida para continuar con el servicio militar, los mandos militares impidieron su marcha por ser uno de los jugadores más destacados y durante tres años ejerció de jefe de cocina de suboficiales.

Años antes de la llegada de Antonio Humanes a Tetuán, el 12 de marzo de 1933 el Athletic de Tetuán había sido fundado por un grupo de militares entre los que se encontraba un antiguo jugador del Athletic Club de Madrid, el teniente de intendencia Fernando Fuertes de Villavicencio, con la ambición de ser el máximo exponente de la región. Para su constitución utilizaron los estatutos del Athletic Club de Madrid como base de los del nuevo club y tomaron los colores rojiblancos del equipo madrileño para sus uniformes. Como presidente de la Primera Junta Directiva fue elegido Eduardo Lomo Godoy, cirujano y director del hospital civil de Tetuán. Cuando en 1940 entró en vigor una Orden gubernamental que exigía “españolizar” todos los nombres extranjeros, el Athletic Club de Tetuán pasó a denominarse Club Atlético de Tetuán.

Finalizado su servicio militar en 1944, Humanes se incorporó a la disciplina del Atlético en la categoría regional. Se estableció en la ciudad de Tetuán, donde conoció a Carmen, tetuaní de nacimiento e hija de una pareja leonesa de Boñar, propietarios de una fábrica de pan próxima a la Puerta de la Reina. Fruto de esa relación nacieron sus tres primeros hijos: Antonio, Ricardo y Luis.

Con el Atlético de Tetuán en Tercera División, en 1946 accedió el tetuaní Julio Parres a la presidencia del club. Durante los diez años que Parres ostentó la presidencia tuvo una trayectoria inmejorable consiguiendo mantener saneada la economía del club. Gracias en parte a las rifas de automóviles de marcas americanas, como Buick, Cadillac, Chevrolet, Oldsmobile y Pontiac, que organizó el Atlético, en combinación con los sorteos de Navidad o del “Niño”, que alcanzaron gran popularidad.

En la temporada 1948/49 el Atlético de Tetuán conformó una gran plantilla con la que consiguió el ascenso a Segunda División. Además de Juan Tur, como portero, Lesmes, Matito, Humanes, Ramoní y Sevilla consiguieron ser la defensa menos goleada de todas las categorías nacionales. Humanes ya se había erigido en uno de los estandartes del equipo y era su capitán. Pero los sueldos que cobraban los jugadores aquellos años apenas les permitían tener una vida desahogada, así que Humanes decidió abrir una ferretería en Rio Martín. Un año después trasladó el negocio a Tetuán, a la calle Calvo Sotelo, muy cerca de la Plaza de España.

Los éxitos rojiblancos llegaban a todo el norte de África gracias a las emisiones de Radio Tetuán, emisora propiedad de la empresa Torres Quevedo, que tenía su centro emisor en el monte Dersa. Desde los estudios de la calle Cardenal Cisneros, Rogelio Díez Alonso llevaba a los oyentes toda la información deportiva con gran emoción. En ocasiones lo hacía desde el propio estadio Varela, como el 22 de abril de 1951, el día en que el Atlético de Tetuán consiguió el mayor éxito de su historia: el ascenso a la Primera División de la Liga española. Aunque el ascenso lo tenía asegurado desde la jornada anterior, el último partido de liga se celebró en un día festivo y repleto estadio Varela. El Atlético goleó al Hércules por tres goles a cero. Al día siguiente el periódico África Deportiva dedicó un número especial al ascenso de los rojiblancos con un destacado titular en su portada: “¡Campeones!”. Pero los éxitos de aquel año no quedaron ahí, Antonio Humanes fue galardonado por la Real Federación Española de Fútbol con la medalla de bronce al mérito futbolístico como reconocimiento a su trayectoria en el Atlético de Tetuán.

En la máxima categoría, a las órdenes del entrenador Santiago Núñez, el equipo conservó la mayoría de los jugadores del ascenso, a los que se incorporaron Esteban Alarcón, procedente del equipo filial -el Español- y otros dos jugadores procedentes de Tánger: Jaco Zafrani, judío, y el musulmán Lahsen Ben Mohamed, “Chicha”, quien se erigió en la gran estrella del equipo. Los jugadores del Atlético de Tetuán que participaron en el Campeonato de Liga en Primera División en la temporada 1951/52 fueron Hurtado, Pachón y Rafa Panadero como porteros; los defensas Castillo, Humanes, Seisdedos, Alarcón y Jaco; Solano, Martí-Gimeno y Sevilla como centrocampistas, y los delanteros Vivet, Patricio, Manolín, Moreno, Chicha, Julián, Antoñito y Saborido.

Aunque el paso por la Primera División fue efímero, al quedar último de la clasificación, significó una gran satisfacción, tanto para el Atlético como para los aficionados de Tetuán y de las ciudades próximas, al tener la posibilidad de ver jugar en el estadio Varela a equipos como el Real Madrid, Atlético de Madrid, Atlético de Bilbao o el Barcelona, que a la postre sería el campeón de Liga esa temporada. Ya fuera en las gradas del estadio Varela o sobre el terreno de juego, cristianos, musulmanes y judíos estaban unidos por los colores rojiblancos. Después de nueve temporadas y tras participar en todos los ascensos del Atlético de Tetuán, desde la categoría regional hasta Primera División, Antonio Humanes abandonó su disciplina y fichó por la Sociedad Deportiva Ceuta, que se encontraba en Tercera División. En Ceuta jugó una única temporada antes de su retirada del fútbol.

Cuando terminó su carrera deportiva en Ceuta, Antonio Humanes volvió a Tetuán a dirigir su negocio de ferretería hasta que en 1961 abandonó Marruecos junto con su familia con destino a Madrid, donde nacieron sus hijos Baltasar y Carlos. Humanes falleció a los 93 años, el día de San Fermín de 2013. Antes de morir supo transmitir, a lo largo de toda una vida, los valores y el sentimiento por unos colores, los rojiblancos del Atlético de Madrid.

Texto: I. Rodríguez / A. Retana

Fotos: Baltasar Humanes García/bdfutbol.com