Historia del fútbol sagreño (III): ‘El niño gol”; “El niño de oro’

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Espectacular remate de cabeza en un Atlético de Madrid-Real Sociedad.

Texto: A. Retana

No ha resultado muy difícil indagar en las entrañas de las hemerotecas buscando a futbolistas de la comarca sagreña que hayan jugado en el fútbol profesional español en Primera división. Tras Humanes y Carmelo, nacidos en Villaluenga de la Sagra, nos reencontramos con OROZCO, que es lo suficientemente recordado en quien esto escribe como para que en un simple golpe de click encontremos muchos detalles del jugador nacido en Yuncler de la Sagra.

Julio Orozco Martín nacía para este mundo un 14 de mayo, víspera de San Isidro, de 1948 en la mencionada localidad sagreña. Con pocos años comenzaría a darle al balón en la calle en su localidad natal y más tarde en el colegio de los escolapios de Getafe; y como cualquier chiquillo con la mente puesta ya en poder ser algún día un jugador importante. Y siendo casi un niño -en 1964, con 16 años hicieron un equipo de juveniles en su pueblo y  juguó 6 partidos, porque inmediatamente se presentaron los ojeadores y fue a dar con sus huesos a las categorías categorías inferiores del Atlético de Madrid, aunque también lo pretendía el Real Madrid. Y fue él el que se decidió por los rojiblancos. Y así lo refleja el protagonista: “Llegué al Atlético de Madrid en el año 1964, año en que también llegó gente tan importante como D. Vicente Calderón, el Dr. Enrique Ibañez, Luis Aragonés, Armando Ufarte, Ruiz Sosa, Colo…. pasé de estar jugando con 50 al mismo tiempo en un pequeño campo del colegio, a una semana después jugar en el Metropolitano, ante la gente que unos días antes admiraba. Tenía en frente a Griffa, que me dabas unos “tarantanes” que para qué, pero era inmensamente feliz, allí estaban Madinabeytia, Calleja, Collar, Ramiro, Adelardo, Ufarte, Luis, Mendoza… y yo allí con sólo 16 años”.

Tras su fogueo con los juveniles en 1967 pasaría a formar parte de la plantilla del equipo aficionado y en la siguiente, 68-69 jugar como cedido en el Gandía CF en donde coincidió con Manolo Clares y a donde acudía su padre y algunos familiares más desde Yuncler cada domingo para verle jugar. A su retorno de la localidad valenciana comenzaría jugando, también iba a jugar como cedido en el CD Carabanchel y poco después era llamado por Marcel Domingo para la primera plantilla con el objetivo dar algo de respiro a José Eulogio Gárate. Cuatro partidos fue los que contabilizó, dos como titular y los otros dos entrando desde en el banquillo y marcando un gol, para así proclamarse campeón de liga en esa primera temporada. Ese año Julio tenía como compañeros a Zubiarrain, Rodri, Capón, Melo, Martínez Jayo, Calleja, Benegas, Irureta, Ufarte, Luis, Garate, Juan Antonio, Adelardo, Orozco, Salcedo  y Alberto entre otros.

Su primer gol

Su primer gol sería en un partido contra el Valencia el 28 de septiembre de 1969 y esa noche se le hizo muy larga, ya que durante la semana el míster le había dicho que saldría de titular. De ese día recuerda que Luis Aragonés le dijo: “sólo tienes que hacer lo que sabes, no quieras inventar nada”. Julio también ha referido que tras el partido “te sientes diferente, te sientes mayor,  ya te sientes útil para tu equipo.  Ahora sí,  soy jugador del Atlético de Madrid”, aunque también se lamenta de algo de pesar porque refiere que “un centro yo salté y Sol hizo una tijera que casi me quita la cabeza, pero peiné el balón y se lo dejé a güevo a Luis, que marcó el segundo gol. Mi euforia me llevó a mirar a Sol y hacerle un corte de mangas, por esa tijera. A  partir de ese momento, venían a por mí.  Gárate le decía a Marcel Domingo que me quitara, que me iban a cazar , pero el míster me conocía, y no me quitó, y fijaos los defensa que eran (los mayores los conoceréis): Sol y Roberto (los más modositos), pero también estaban  Antón, Vidagany y Barrachina, todos defensas con carácter”.

Julio Orozco permanecería en el Atlético de Madrid hasta la temporada 1973 y en las dos últimas jugó con bastante regularidad. Su paso por el Manzanares lo reflejaba de esta manera, “no tuve suerte en mis 5 años en el primer equipo, primero porque coincidí en el equipo con D. EULOGIO GÁRATE (difícil quitarle el puesto a alguien de su calidad), y segundo, más en serio, porque tuve tres lesiones importantes de 4, 8 y 10 meses, lo que hizo que solo tuviera dos temporadas sin lesiones en las que jugué con bastante regularidad, incluso estando Gárate”.

Su sello personal

De todos modos este toledano dejó su sello personal en el club ya que inscribiría su nombre como el autor del gol 2.000 de los colchoneros en Primera división, logrado en el estadio de Balaídos.

De igual modo también fue protagonista del partido 1.000 en liga del Atleti de Max Merkel, que en alguna ocasión ha contado así: “no sólo tuve la fortuna de poder disputarlo, sino que, para mayor alegría, pudimos ganar y tuve la gran suerte de meter 4 goles. Como anécdota, diré que ya me encontraba optimista para ese partido, dado que cuando salía hacia la concentración desde casa de mi suegra, que cumplía años en esos días, me pidió que le brindara un gol,  “¡no uno, te voy a brindar dos!”, respondí, y cosas de la vida…. ¡fueron 4!”. Orozco, que al día siguiente pudo ver su foto colgada en todos los  quioscos, con diferentes titulares: “El niño de oro” “El niño gol”… además, siempre cuenta que “no puedo ni quiero dejar de hacer mención a los años de vida que di a mi padre por llegar a jugar en nuestro Atlético. Cuando él tenía 45 años y yo 18, le detectaron un cáncer. Yo siempre he creído que los 30 años que siguió disfrutando de esta vida, fue gracias a esa «medicina de ilusión» que tuvo con mi carrera deportiva”. Orozco como colchonero puede presumir de contabilizar dos campeonatos de liga y una de Copa del Generalísimo y de haber marcado 67 goles en su palmarés, en los 227 partidos que jugó al fútbol de máximo nivel en nuestra piel de toro.

Adiós en el CD Málaga

En el verano de 1974, Orozco con 25 años y tras una campaña casi en blanco por las lesiones ya comentadas, ficha por el CD Málaga de Primera división, que estaba dirigido por el hombre que lo descubrió como futbolista de élite, Marcel Domingo. Un entrenador que no acabó la temporada y fue destituido en la jornada 13 por Antonio Carmona Ros. En el plantel malacitano se encontraban jugadores como Deusto, Macías, Monreal, Martínez, Aráez, Vilanova, Migueli, Benítez, Castronovo, Requejo, Meléndez, Bustillo, Irles, Elorza, Galindo, Montero, Carrión, Cervera, Parra, Palomo y dos grandes como Guerini y el exbilbaíno Fidel Uriarte. En su primera temporada jugaría 30 partidos y anotaría 8 goles, segundo máximo goleador tras Castronovo.

Seis campaña más estaría con los de La Rosaleda, tres en Primera y otras tres en segunda siendo protagonista de dos ascensos. Puso fin a su trayectoria como futbolista en la infausta temporada 79-80 en la que los malacitanos descendieron a segunda y recordada por el escándalo de aquél Málaga-Salamanca en la que el público de la Rosaleda gritaría aquello de “tongo, tongo” y por el que nuestro protagonista, junto a otros, sería sancionado y poco después el Comité Superior de Disciplina Deportiva levantó las sanciones a los cinco jugadores del Málaga, entendiendo que no se habían aportado pruebas suficientes contra ellos, en el contexto de la información latía que se daba por cierto el hecho. Pero esto es otra historia, que si lo desean en otro momento comentaremos.

Hoy Julio, a punto de cumplir 72 años disfruta de sus hijos y sus nietos plácidamente y mantiene vivos sus recuerdos del pasado. Por un lado, participando activamente de los actos de los Veteranos del Atlético de Madrid que preside Solozábal o acudiendo allí donde se le llama. En 2014 el CD Sagreño le tributaba un cálido reconocimiento con ocasión de la tercer edición del torneo que organiza en el campo Manuel Ferrer.