La campaña anual de control de la procesionaria del pino se ha iniciada por el Consistorio boadillense, con el objetivo de reducir la cantidad de esta especie en áreas forestales, parques, zonas verdes, espacios infantiles y centros educativos o paseos peatonales del municipio.
Se utilizan varios métodos de control en la campaña, destacándose la recolección manual de bolsones, que implica la identificación y eliminación de los nidos invernales ubicados en las copas de los pinos, permitiendo así disminuir de manera considerable la población de orugas antes de que estas caigan al suelo.
Adicionalmente, en ciertas áreas se utilizan tratamientos a través de endoterapia, que implican la inyección de productos fitosanitarios directamente en el sistema vascular del árbol. Este procedimiento permite intervenir desde el interior del árbol sin necesidad de pulverizaciones externas, lo que minimiza el impacto en el medio ambiente y aumenta la efectividad del tratamiento en individuos específicos.
La administración local señala que la procesionaria pertenece al ecosistema mediterráneo y representa una fuente de sustento para varias especies de fauna, por lo tanto, su existencia no puede ni debe eliminarse por completo. La meta es minimizar su impacto y prevenir peligros, especialmente para niños y mascotas, quienes son los grupos más susceptibles a un posible contacto.