La subasta anual de la Reserva Regional de caza de Gredos supera el centenar de lotes

272

La subasta anual de la Reserva Regional de Caza de Gredos ha deparado en este año 2023 unos datos que alcanzan los 101 lotes de caza, uno más que el año pasado.

Este año se subastarán 85 machos monteses, los ejemplares más emblemáticos de la reserva.

La subasta de este año de la Reserva Regional de Caza de Gredos se ha desarrollado en dos cuarteles: vertiente norte y vertiente sur, y comprende los términos municipales de Zapardiel de la Ribera, Navalperal de Tormes, San Juan de Gredos, Hoyos de Espino, Navarredonda de Gredos, El Arenal, El Hornillo, Guisando, Arenas de San Pedro, Candeleda, Aliseda de Tormes y Bohoyo.

Se han subastado 101 lotes de caza, divididos en 3 apartados: 85 machos monteses de las categorías A1 (a un precio de salida de 4.500 y 3.000 euros), A2 (3.000 y 2.000 euros) y B (1.500 y 1.000 euros), de los que 34 machos han sido en la cara norte y 51 en la cara sur; asimismo 6 corzos no medallables (3 en cada cuartel -se subasta 1 corzo más que en 2022- a un precio de salida de 300 euros), y 10 venados no medallables (6 en la vertiente norte más 4 en la sur, a un precio de salida de 400 euros).

La categoría A1 son machos de 10 años o más y con una puntuación de 230 o más. La categoría A2 que también se corresponde con ejemplares de 10 años o más, pero una puntuación entre 211 y 230. La categoría B, de 210 puntos o menos y con una edad igual o superior a 9 años.

Al importe generado por la adjudicación de los lotes que salen a subasta, habrá que sumar la liquidación correspondiente de cuota complementaria, en función de la puntuación fiscal que ofrezca cada trofeo una vez abatido.

El precio al que definitivamente se adjudiquen estos lotes reportará unos importantes beneficios económicos para estas localidades, a los que se añaden los generados por la propia actividad de la caza.

El consejero de Medio Ambiente, Suárez Quiñones, presente en la subasta, ha destacado que la caza es una actividad esencial y necesaria para la sociedad actual, “y no sólo por motivos económicos, sino por motivos medioambientales y sociales, porque es una actividad imprescindible para el equilibrio de los ecosistemas y para la recuperación de la fauna silvestre más sensible; para el control poblacional de las especies y la remisión de daños a las personas, a la ganadería y a la agricultura, así como para mantener los valores silvestres de las distintas especies y seleccionar a los especímenes mejor dotados”.