Pozuelo de Alarcón ha celebrado, coincidiendo con la festividad de su patrona, la Virgen de la Consolación, la tercera edición de su acto institucional de entrega de las principales distinciones municipales. La ceremonia, presidida por la alcaldesa, Paloma Tejero, ha distinguido al párroco de Santa María de Caná, Jesús Higueras, como Hijo Adoptivo de la ciudad, mientras que el empresario Enrique Cerezo y la Congregación de Nuestra Señora de la Consolación Coronada han recibido las Medallas al Mérito de la Villa.
Durante su intervención, Tejero ha puesto en valor la trayectoria de los homenajeados y su contribución al desarrollo social, cultural y económico del municipio. La alcaldesa ha defendido la importancia de conservar las tradiciones y la identidad de Pozuelo, destacando que una ciudad también se construye a través de su historia, sus costumbres y las personas que trabajan por los demás.
Distinciones municipales
Enrique Cerezo ha sido reconocido por una trayectoria vinculada durante casi tres décadas a la Ciudad de la Imagen, donde impulsó la instalación de EGEDA. La alcaldesa ha destacado su aportación a la creación de empleo y actividad económica, así como su compromiso con la conservación y promoción del cine español. Cerezo, por su parte, ha reivindicado el papel de Pozuelo como uno de los principales referentes del sector audiovisual español.
La segunda Medalla al Mérito de la Villa ha correspondido a la Congregación de Nuestra Señora de la Consolación Coronada. Su presidente, Ángel Álvarez, ha recibido la distinción en nombre de quienes han formado parte de la institución a lo largo de su historia y ha defendido la necesidad de transmitir las tradiciones a las nuevas generaciones.
Por último, Jesús Higueras ha recibido el título de Hijo Adoptivo tras tres décadas de dedicación a los vecinos, especialmente a familias, enfermos y personas con discapacidad a través de la Fundación Caná. El sacerdote ha aprovechado su intervención para reclamar más diálogo y menos enfrentamiento, y ha considerado el reconocimiento como un estímulo para continuar trabajando por una sociedad en la que la dignidad de las personas sea una prioridad.