El Santander pide amparo a Sánchez contra los ‘big tech’

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Sin Maldad / José García Abad.

Apenas resulta chocante que la revolución contra el infinito poder de las grandes plataformas tecnológicas no partan de los ciudadanos a los que se arrebatan sus datos íntimos sin pagarles un duro. La rebelión está siendo encabezada por grandes empresas españolas que protestan por que no se aplique a todos las mismas leyes.

Quien lleva más tiempo manifestando su protesta con claridad ante este ataque desigual, quien ha liderado la resistencia anti ‘big tech’ ha sido Ana Botín, la presidenta del Banco Santander. Una batalla en la que también están alineados el presidente de Telefónica, que durante algún tiempo disputaba la primacía del Ibex a los Botín; Pablo Isla, que lo es de Inditex, que le sigue disputando el primer puesto del prestigioso ‘ranking’ bursátil; y Carlos Torres, presidente del BBVA, que se ha expresado con nitidez al respecto aunque últimamente se mantiene con perfil bajo, un tanto acogotado por la probabilidad de que su banco sea condenado por el escándalo Villarejo/Francisco González.

Quien lleva más tiempo manifestando su protesta contra los abusos de las ‘big tech’ ha sido Ana Botín, una batalla en la que también están alineados el presidente de Telefónica, que durante algún tiempo disputaba la primacía del Ibex a los Botín; Pablo Isla, que lo es de Inditex, que le sigue disputando el primer puesto del prestigioso ‘ranking’ bursátil; y Carlos Torres, presidente del BBVA, que se ha expresado con nitidez al respecto aunque últimamente se mantiene con perfil bajo, un tanto acogotado por la probabilidad de que su banco sea condenado por el escándalo Villarejo/Francisco González

Y, fuera del Ibex, Marta Álvarez, la nueva presidenta de El Corte Inglés, una empresa familiar que se resiste a cotizar en Bolsa pero que es una referencia nacional. Uno de los puntos esenciales de su discurso en la primera Junta de Accionistas presidida por ella fue destacar su acuerdo con Alibabá, el gigante chino que nos recuerda su capitanía de los 40 ladrones, una alianza con El Corte Inglés frente al reto de Amazon.

 

El Santander pide amparo a Sánchez

La semana pasada Rodrigo Echenique, presidente del Santander España y el mayor hombre de confianza de Ana Botín, recurrió en amparo al presidente en funciones Pedro Sánchez aprovechando unas jornadas que patrocinaba el banco.

 Echenique pidió al presidente en funciones igualdad de condiciones para todos, y que igual que el banco está obligado a compartir datos con otras empresas, también lo hagan las plataformas que no tienen esta exigencia; y que todas las empresas deben tributar en los territorios donde generan valor.

Ana Botín fue la primera que se manifestó con seriedad y dureza contra al abuso de poder de estos monopolios de hecho que cuentan con cerca de 2.000 millones de clientes. Lo hizo con la mayor amplitud ante 500 empresarios en la Universidad de Deusto en mayo de 2018. Aseguró entonces que dentro de una década el Santander seguirá siendo un banco, con sus sucursales y demás pero se parecerá más a una plataforma del estilo de Facebook o Google que a un banco.

Se mostró Botín muy crítica ante estos monopolios de hecho que distribuyen productos adictivos que invaden nuestra privacidad y que hacen imposible la competencia. Ella comparte la idea de que “si el producto es gratis es que tu eres el producto”.

Estas plataformas globales, unas diez, mayormente norteamericanas pero también chinas, consiguen muy bajos costes de transacción, la base de la competencia, están verticalmente integradas y en muchos casos no son propietarias de los activos productivos. Su éxito es apoteósico: la número uno vale un trillón de dólares, una empresa que es la décima economía del mundo, sólo nueve naciones están por delante. Estas entidades coordinan a múltiples mercados y agentes, a ensambladores , proveedores, clientes, y reguladores.

 

Un adversario ventajista

El adversario juega, según Botín, con ventaja creando abusos en el mercado. Cuanto mayor es el número de personas que usan sus servicios mayores y mejores son los servicios que prestan. En los motores de búsqueda una sola empresa posee una cuota mundial del 92%, del 95% en nuestro país. Controla junto con otra empresa más del 60% del mercado mundial de la publicidad digital. El negocio de ‘la Nube’, que sólo tiene tres o cuatro proveedores, es un ejemplo claro de lo que pudiera acabar ocurriendo.

Observaba la presidenta el Santander un fenómeno especialmente inquietante: cada vez hay más evidencias que apuntan que estas actividades han sido diseñadas para ser altamente adictivas. No proporcionan servicios esenciales, quizás –este es uno de los argumentos que utilizan–, pero son adictivas. Es decir, no podemos prescindir de ciertas herramientas. Si el consumidor sufre una voluntad limitada, incluso si existe competencia, el resultado no es un aumento del bienestar.

Y no son neutrales, como ha mostrado el caso de Cambridge Analytica en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Es un problema que ya se ha abordado en este país y que en su opinión deberíamos resolver en Europa con una regulación de estas plataformas revisando el contrato social vigente.

Este es el gran debate: la privacidad y el manejo de los datos. Cómo regular estas grandes plataformas: que a igual actividad, igual regulación. A igual riesgo, igual regulación.

Como indicaba Nuria Díaz la semana pasada en ‘El Nuevo Lunes’, las grandes empresas tecnológicas llevan tiempo amagando con entrar en el sector financiero. De hecho, desde hace un par de años, Facebook, Amazon, Google o Apple, conocidas como las ‘big tech’, han ido obteniendo licencias, poniendo en marcha sistemas de pago y, ahora, la de Mark Zuckerberg ha anunciado su propia moneda. Lo que les falta para el asalto total, y según los analistas, en ello andan, es conseguir los datos financieros de sus miles de millones de clientes.

Observa Díaz que Facebook, la compañía de Mark Zuckerberg, vale en Bolsa 546.000 millones de dólares; que la mitad de la población del mundo utiliza alguna de las plataformas de redes sociales de Facebook (Facebook, Messenger, WhatsApp, Instagram) y la compañía tiene aproximadamente el mismo tamaño que todo el Ibex-35. “Es más, si abrimos el objetivo y hablamos de las denominadas las cuatro ‘GAFAs’ (Google, Amazon, Facebook y Apple) las cifra nos indican que son más grandes que todos los bancos de Europa”.

De ahí que cuando hace sólo unos días Facebook anunció su intención de lanzar su propia criptomenda, la ‘libra’, respaldada por algunas de las grandes corporaciones financieras mundiales, como Visa y Mastercard, saltaron todas las alarmas.


Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general.