Una de las tardes más especiales de la Semana Cultural 2026 tuvo lugar en la Plaza de Toros «La Sagra» de Villaseca de la Sagra, donde se celebró una novillada sin picadores y una clase práctica que reflejó el triunfo de los jóvenes protagonistas y, principalmente, en el sobresaliente rendimiento de los novillos de la ganadería de Montealto.
La tarde tenía un significado muy particular para los seguidores de Villaseca, puesto que Gorka Jerez, oriundo de Villaseca de la Sagra, realizaba su estreno ataviado con el vestido de luces en su localidad natal. Acompañado por sus seres queridos y con la emoción característica de un día que seguramente permanecerá en su memoria, el joven novillero completó una vuelta al ruedo después de lidiar su primer novillo y consiguió cortar dos orejas al segundo de su lote, concluyendo así un debut con luces que estuvo cargado de anhelo y emoción.
Aitor Gómez, por su parte, tuvo una destacada actuación en la clase práctica. En su primer toro, logró cortar una oreja y luego realizó una faena sobresaliente ante el cuarto del día, al que le desorejó por completo, obteniendo así dos orejas y un rabo, culminando una tarde de gran éxito.
No obstante, lo que realmente destacó durante el día fue la magnífica actuación de los novillos de Montealto, quienes proporcionaron oportunidades y condiciones ideales para que los jóvenes toreros brillaran. En particular, el tercero y el cuarto novillo sobresalieron, recibiendo el honor de dar la vuelta al ruedo, como reconocimiento a su excepcional desempeño en la plaza de Villaseca.
El tarde sirvió, para verificar, nuevamente, el compromiso de Villaseca de la Sagra con el futuro de la tauromaquia y con ofrecer posibilidades a los jóvenes que están empezando a hacerse un espacio en este ámbito.
Según Gorka Jerez, este día se grabará en su memoria de forma singular. Iniciar su andadura con el traje de luces representa siempre un hito importante, pero realizarlo en su tierra, frente a sus vecinos y con el apoyo de un público que ha presenciado el desarrollo de su anhelo, transformó la jornada en una experiencia inolvidable. En Villaseca, no solo se presenció la actuación de un joven local: se atestiguó cómo uno de los suyos empezaba a realizar su sueño enfundado en el traje de luces.