El Ayuntamiento de Alcobendas celebró un homenaje en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP, que fue secuestrado y asesinado por ETA en julio de 1997. Al acto asistieron la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara -actualmente de permiso de maternidad-; la alcaldesa en funciones, Marta Martín; el ministro del Interior entre 1996 y 2000, Jaime Mayor Oreja; la presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, Marimar Blanco; la viceconsejera de Justicia y Víctimas, Carmen Martín; y la Comisionada para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, Rocío López. También estuvieron presentes, en el Parque Víctimas del Terrorismo, concejales de la Corporación, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, representantes del tejido social y numerosos vecinos.
Marta Martín expresó que “Alcobendas es una ciudad convencida de que mantener vivo el recuerdo de Miguel Ángel Blanco es una obligación moral para todos los demócratas que nos negamos a vivir en el ocaso y la amenaza de quienes solo saben odiar”. Destacó que el dolor tras su asesinato dio origen al «espíritu de Ermua», símbolo de unidad frente al terrorismo. Durante el homenaje, se guardó un minuto de silencio en memoria del concejal asesinado.
Martín también leyó el manifiesto “Somos memoria”, elaborado por la Fundación Miguel Ángel Blanco para conmemorar el vigésimo octavo aniversario de su muerte. El manifiesto habla de la emoción y el dolor que sienten quienes vivieron aquellos días, y llama a compartir y transmitir la memoria de las víctimas a las nuevas generaciones. Defiende que los asesinos de Miguel Ángel Blanco cumplan con sus condenas, y aboga por una memoria que honre la democracia por la que lucharon muchas personas.
Palabras de Marimar Blanco
Marimar Blanco destacó que el asesinato de su hermano “fue un antes y un después en la conciencia de nuestro país. Millones de españoles salieron a la calle para defender la dignidad humana y la libertad”.
Por su parte, el exministro Mayor Oreja agradeció al Ayuntamiento el homenaje realizado “no solo a Miguel Ángel Blanco, sino a todas las víctimas del terrorismo”, y añadió: “Todos tenemos una deuda permanente de gratitud con las víctimas del terrorismo. Del terrorismo, la verdad son las víctimas y el dolor que producen”.