La seguridad al volante empieza con el único contacto del coche con el asfalto: los neumáticos. Por lo tanto, considerando la relevancia de este componente fundamental para la protección, los expertos en mantenimiento integral de vehículos y neumáticos advierten que el instante preciso para sustituir los neumáticos no solo está relacionado con el desgaste visible, sino que también depende de variables como el clima y la distancia recorrida.
Primero que nada, el desgaste se puede observar al examinar detenidamente el patrón de la banda de rodadura del neumático, es decir, la parte del neumático que hace contacto directo con el asfalto. De acuerdo con la legislación actual, la profundidad del dibujo en la banda de rodadura nunca debe ser menor a 1,6 mm; sin embargo, se aconseja no reducir de los 2,5 mm para asegurar una adecuada evacuación del agua y una adherencia ideal, sobre todo en situaciones de lluvia.
A pesar de que los neumáticos pueden aparentar estar en buen estado a simple vista, la antigüedad o el transcurso del tiempo también influye directamente en sus características. De esta manera, se observa que el caucho se vuelve rígido con los años, perdiendo su elasticidad y originando lo que se denomina como ruedas cristalizadas, un fenómeno que impacta en la capacidad de agarre o motricidad de la goma con el asfalto. Por esta razón, se recomienda su sustitución cada cuatro años, aun cuando no se haya llegado al límite de desgaste o al kilometraje máximo.
Desde la perspectiva del kilometraje, un neumático puede tener una vida útil que oscila entre 40.000 y 60.000 kilómetros en condiciones normales. Sin embargo, esta cifra puede variar dependiendo del estilo de conducción, el estado de las carreteras por las que se transita, el mantenimiento recibido, los niveles de presión utilizados frecuentemente y la calidad de producción del neumático. En este contexto, como se menciona, los neumáticos de gama alta, aunque requieren una inversión inicial más elevada, tienden a proporcionar una mayor durabilidad y un rendimiento más consistente a lo largo del tiempo.
Por estas razones, considerando la existencia de al menos uno de estos tres elementos -desgaste, duración y kilómetros recorridos-, se recomienda a los automovilistas visitar un taller para una revisión, en el que expertos cualificados llevarán a cabo un examen visual exhaustivo, verificando el desgaste, la presión, la alineación y la condición general del ensamblaje de los neumáticos.
Conducir con un neumático deteriorado no solo pone en riesgo la seguridad, sino que también incrementa el uso de combustible y el desgaste de otros elementos del automóvil, como la suspensión y el sistema de dirección.