En la época estival, los termómetros se disparan y en numerosas ciudades de gran parte de España las temperaturas sobrepasan los 30 ºC, por ello se aconseja tener especial cuidado con tres elementos de los vehículos que se ven especialmente impactados por los cambios de temperatura.
Los neumáticos, conocidos como los “calzado” del automóvil y el único contacto con el asfalto, son cruciales para asegurar la seguridad y un adecuado tracción en todo instante. Por esto, es vital verificar tanto la profundidad del diseño de la banda de rodadura como la presión.
En lo que respecta a la presión, el comportamiento del neumático se ve afectado directamente por las variaciones de temperatura. Al incrementarse la temperatura, las moléculas del aire se mueven con mayor rapidez, lo que causa un aumento en la presión interna. Por esta razón, se sugiere verificar la presión un mínimo de una vez al mes y ajustarla siempre de acuerdo a las instrucciones del fabricante del automóvil, que comúnmente están ubicadas en el marco de la puerta del conductor.
La batería, este elemento técnico funciona como el “núcleo” del automóvil y es particularmente vulnerable a las variaciones de temperatura. Experimenta problemas tanto cuando las temperaturas descienden de los 5 ºC en invierno como cuando exceden los 28 ºC en primavera y verano, una situación que se repetirá de manera habitual en gran parte del país, donde se anticipan temperaturas superiores a los 30 ºC.
Por esta razón, es aconsejable supervisar su condición, dado que representa uno de los componentes con mayor probabilidad de fallo. Se sugiere llevar a cabo al menos un chequeo anual de la batería, puesto que sus fallos tienden a ocurrir sin advertencias ni señales previas.
En el caso de que la batería no funcione, el automóvil, en consecuencia, no enciende. A pesar de que no es un fallo serio, puede provocar considerables molestias para el conductor, particularmente dependiendo del sitio y el instante en que suceda.
Las escobillas del limpiaparabrisas necesitan una atención particular. Mantenerlas en buen estado es fundamental para asegurar una visibilidad óptima tanto en la parte delantera como en la trasera del automóvil. Se sugiere hacer una revisión, al menos una vez al año, o después de largos períodos sin lluvias, puesto que el polvo y la suciedad tienden a acumularse en las gomas.
De igual manera, la presencia de temperaturas elevadas durante varios días seguidos propicia el aumento de insectos, sobre todo en áreas cercanas al mar o a ríos, lo que incrementa la probabilidad de que choquen con el parabrisas y compliquen la visibilidad al conducir. Por esta razón, es esencial mantener las escobillas en condiciones óptimas en cualquier temporada del año.
Asimismo, el funcionamiento del limpiaparabrisas se transforma en un aspecto fundamental para la seguridad en las vías. Los trayectos extensos y la mayor cantidad de insectos en las carreteras ocasionan una rápida acumulación de suciedad en el cristal delantero, disminuyendo la visibilidad del conductor.
Por esta razón, se sugiere comprobar la cantidad de líquido para el lavaparabrisas y emplear productos adecuados que contribuyan a eliminar residuos de insectos y mugre de manera efectiva.