“La máxima seguridad es tu comprensión de la realidad”. H. Stanley Judd

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El boom del uso de internet y las nuevas tecnologías invaden nuestros días. Estos avances han traído consigo nuevas preocupaciones para todos, tales como los delitos informáticos o ciberdelitos.

No hay otra forma de protegerse que comprender la realidad tecnológica ante la que nos enfrentamos, pero ¿qué son los ciberdelitos?.

Técnicamente podemos definirlos como: toda acción antijurídica realizada en internet que tenga como objetivo destruir y dañar activos, usando medios electrónicos y redes de Internet y causando delitos contra la identidad, propiedad y seguridad.

Ahora bien, ¿en qué se traduce?. Los delitos informáticos más comunes son los siguientes:

Phising: En el que transfieren dinero a otra cuenta bancaria mediante la obtención fraudulenta de las contraseñas bancarias . ¡Ojo! Es muy importante que sepáis que según la jurisprudencia, la responsabilidad sería del proveedor de servicios de pago, es decir, el banco, a menos que se compruebe un fraude o negligencia grave por parte de la víctima.

Estafa: Es una actividad con ánimo de lucro que consiste en un desplazamiento patrimonial que causa un perjuicio a la víctima, a través de un engaño a través de sistemas informáticos. Entre las estafas informáticas se encuentran:

Carding: Fraude cibernético en el que pueden falsificar y copiar tarjetas bancarias o robar información financiera de las tarjetas bancarias, o también de datos personales que se hayan proporcionado online. Después de sustraer tu información, acceden a tu dinero y usan las tarjetas de forma no autorizada para la adquisición de bienes.

Robo de datos: La creación o tenencia de programas que permitan la extracción de datos sin autorización de un servidor o dispositivo informático de una empresa.

Delitos contra la propiedad intelectual: Corresponde a actos lucrativos o no, como la reproducción, distribución, plagio y cualquier ataque informático que viole los derechos de autor relacionados con cualquier tipo de obra y que sea sin autorización del titular.

Amenazas y coacciones: Realizadas por cualquier medio de comunicación informático.

Delitos contra la intimidad: Fundamentalmente se deben a la instalación de softwares en un determinado dispositivo. A través de éste pueden acceder a la información personal del aparato sin la autorización del propietario, apoderándose y difundiendo datos privados. El acusado podría pagar pena por el descubrimiento y revelación de secretos.

Injurias y calumnias: Acusar falsamente a otro individuo de haber cometido un delito se considera calumnia, mientras que la injuria corresponde a una deshonra o desacreditación utilizando argumentos falsos sobre otra persona, ambas realizadas a través de cualquier medio de comunicación informático.

Pornografía: Cualquier actividad o apoyo a la pornografía infantil a través de la web, como la distribución, venta o posesión de material pornográfico que incluya a menores o incapaces, que induzca a menores a la prostitución.

No son estos los únicos ciberdelitos, es más, la realidad social hace que cambien constantemente y, no solo evolucionen, sino que nazcan nuevos tipos penales.

Las amenazas electrónicas más notables que se esperan para 2022 seguirán vinculadas a un goloso objetivo: el móvil Android, iOS… da igual el sistema de tu móvil, eres un objetivo de los ciberdelincuentes. El ‘malware’ muestra a los usuarios pantallas falsas de inicio de sesión de apps bancarias y de criptomonedas para robar las contraseñas del usuario para esos servicios. Mucho ojo con los mensajes de texto SMS; si no conocemos el origen, ni tocarlos. El mismo consejo se aplica a WhatsApp, Messenger o cualquier plataforma de mensajería. Y conviene no fiarse nunca de proposiciones extrañas (tales como inversiones con enormes beneficios) especialmente en chats de sitios de citas.

Ojo con los QR

La pandemia nos ha traído, un gran crecimiento de los códigos QR, especialmente en la restauración, de modo que así se puede consultar la carta de precios y los menús directamente en el móvil. Estos códigos pueden contener código malicioso que se descarga e instala en los dispositivos de los usuarios e incluso «pueden redireccionar a sitios de ‘phishing’ . Nuevamente, utilicemos el sentido común: tengamos en cuenta dónde y para qué se usan estos códigos, que pueden ser muy cómodos para el usuario pero también un importante camino fácil para los ciberdelitos.

Para que estés a salvo de los delitos que hemos mencionado te damos algunos consejos de seguridad que podrás aplicar:

1. Cambiar las contraseñas periódicamente, haciéndolas cada vez más complicadas
2. Cerrar sesión en todas las cuentas al terminar de utilizarlas
3. Instalar un antivirus
4. Utilizar un firewall o cortafuegos
5. No hacer transacciones en redes públicas
6. Realizar copias de seguridad
7. Desconectar Internet cuando no lo necesites

Ahora que ya sabes qué es un ciberdelito, y cuáles son los tipos más comunes, podrás tomar medidas preventivas y estar más alerta frente a ciertas acciones en Internet y con tu ordenador.

Rebeca de Paz – consulta@abogadosdepazlozano.com