La sensación de mareo al levantarse de la cama o al cambiar de postura, es de lo más común, y puede aparecer por una adaptación más lenta del organismo al cambio de presión arterial, pero es importante tenerla en cuenta. En muchos casos, este síntoma, que suele durar pocos segundos, se asocia a la denominada hipotensión ortostática o postural, que provoca un descenso transitorio de la presión arterial al pasar de estar tumbado o sentado a ponerse de pie. Durante esos segundos, parte de la sangre tiende a bajar de la cabeza a las piernas y se produce esa desestabilización.
“Si este ajuste tarda más de lo esperado, aparece el aturdimiento, la visión borrosa o la sensación de debilidad y, en algunos casos, incluso el desvanecimiento o desmayo. En este sentido, lo importante es no quedarse solo con el síntoma, ya que un episodio aislado suele tener explicación. Pero si se repite, conviene valorarlo para descartar causas más graves que requieren seguimiento”, explica Susana Torres, coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, en Pozuelo de Alarcón (Madrid).
Aunque la mayoría de los episodios no se asocian a una causa seria ni grave, la experta recomienda prestar atención a la frecuencia, la duración y los síntomas acompañantes. Asimismo, conviene valorar situaciones que pueden favorecerlos, como la falta de hidratación, el consumo de alcohol, el calor, el ayuno prolongado o el reposo
mantenido. Es cierto que la edad es un factor a tener en cuenta, ya que la capacidad del organismo para regular la presión disminuye con los años, por lo que es más común en personas mayores.
“Algunos tratamientos también pueden contribuir a estos mareos, en especial si bajan la tensión o modifican el equilibrio de líquidos. Por ello, en personas con mareos persistentes, el objetivo pasa por identificar desencadenantes y descartar el origen cardiovascular, metabólico o neurológico”, explica la doctora.
Bajo esta perspectiva, aconseja incorporar los siguientes hábitos para reducir la probabilidad de mareo al incorporarse:
- Levantarse sin prisas. Al despertarse, conviene sentarse primero en la cama y apoyar los pies en el suelo. Además, es recomendable esperar alrededor de 30 segundos y, después, ponerse de pie. Si aparece el mareo, es mejor sentarse otra vez y levantarse de nuevo, esta vez sí más despacio.
- Beber agua de forma regular. A veces, el mareo aparece porque falta líquido en el cuerpo. Si la orina sale muy oscura, suele ser señal de falta de hidratación. En este punto, ayuda beber agua a lo largo del día y tomar un vaso al levantarse, en el caso de que los mareos aparezcan por la mañana.
- Mover las piernas antes de levantarse. Antes de ponerse de pie, es aconsejable mover los tobillos arriba y abajo 10 veces, así como apretar las pantorrillas durante unos segundos, como si se quisiéramos “empujar” el suelo. Todo esto facilita que la sangre suba mejor y se consigue mitigar el mareo.
- Precaución con lo que lo empeora. El calor intenso y el alcohol pueden aumentar el mareo al ponerse de pie. Por ello, conviene evitar duchas muy calientes y levantarse con calma al salir del baño.
- Revisar la medicación. Si los mareos empiezan justo después de iniciar o cambiar un tratamiento, conviene comentarlo con el médico o el especialista. También, por supuesto, si cada vez aparecen con más frecuencia o se vuelven más intensos. No obstante, no se deben suspender medicamentos por cuenta propia.
Como conclusión, la doctora Torres considera que es importante escuchar a tu cuerpo, controlar la buena hidratación, no saltarse ninguna comida y priorizar el descanso reparador. Hay que tener en cuenta también la frecuencia con la que se producen estos mareos.
En los casos de que se esté tomando alguna medicación para cualquier enfermedad conocida es importante informar, además de los desmayos o caídas, si se experimenta falta de aire, dolor de pecho o palpitaciones, debilidad o dificultad para hablar. En estos casos siempre lo mejor es consultar a tiempo con el médico y así prevenir cualquier consecuencia que puede derivar en algo más serio. Levantarse bien es vivir mejor.