¡Qué vida más curiosa la de mi mascota!

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Que el perro es el mejor ami­go del hombre es algo ya sabi­do. Que dan alegrías, compañía y cariño también. Sin embargo, a pesar de presumir de ser tan amigos, hay curiosidades dentro del reino de este animal, que los humanos desconocemos com­pletamente. Seguro que tu no sa­bías esto de tu mascota.

Como los bebés, los perros cuando son cachorros también se pasan casi el 90% de su tiem­po durmiendo. Esto es porque necesitan descansar y recargar­se de toda la energía que han consumido al destinarla al apren­dizaje. Como los bebés, es poco probable que duerman toda la noche de un tirón. Cuando aún son muy jóvenes, los cachorros pueden necesitar despertarse para hacer sus necesidades. Uno puede esperar que un ca­chorro duerma entre seis y diez horas por la noche.

Los perros pueden oír sonidos a una distancia de más de 200 metros y frecuencias ultrasóni­cas, que nosotros los humanos no somos capaces de oír. Como consecuencia de ese instinto de cazador que tienen, los perros domésticos demuestran actitu­des casi telepáticas. Una de las más conocidas es su capacidad para percibir que su amo está a punto de llegar a casa, mucho antes de que los humanos es­cuchen nada.

Los perros tienen una visión nocturna muy superior a la del ser humano. Aunque los gatos son los que se llevan la fama de animales de la noche, los canes también se desenvuelven perfec­tamente en la oscuridad.

Los perros viven una media de entre 8 y 16 años. Depende mucho del tamaño. Cuanto más pe­queños son, más viven. De he­cho, el ‘gran danés’, una de las razas más grandes, es el perro que menos vive, con 7 años de esperanza de vida.

Por ejemplo, un pastor alemán tiene una media en cuanto a la es­peranza de vida de unos 12 años. Si es un perro que come bien y hace ejercicio podría superarlo hasta llegar a los 15 años. Pero si por el contrario ha heredado problemas físicos, ha contraído alguna enfermedad o ha sufri­do traumatismos importantes, o simplemente no ha estado bien cuidado podría morir a los 7 u 8 años, incluso antes.

Los perros sudan y se refrigeran a través de la nariz, más conocida como trufa. Es en esta parte del cuerpo donde se encuentran sus glándulas sudoríparas. Las razas que tienen el hocico más largo tienen más facilidad de refrige­rarse. Deben tener la nariz constantemente húmeda para que el olfato del perro sea el ideal. Ade­más, la nariz es la huella dacti­lar de este animal. Sin embargo, hay otra zona donde también se encuentra esas glándulas sudo­ríparas y es en la parte de la al­mohadilla de sus patas.

Tu mascota puede echarte de menos y detectar tus sentimien­tos y tus emociones. Los exper­tos encuentran la explicación en que nuestro cuerpo desprende diferentes olores según estamos bajo el dominio de una emoción u otra. E incluso, pueden detectar cuando estamos enfermos, por eso mismo, porque nuestro or­ganismo desprende una cantidad de compuestos orgánicos que son capaces de olerlos nuestra mascota. De hecho, según los expertos, los perros son los úni­cos animales que son capaces de leer en la cara la emoción de las personas.

Si tu perro no quiere salir a la calle cuando llueve, quizá no es porque no le guste mojarse, sino porque algunos de estos anima­les no les gusta el sonido que produce la lluvia y les molesta.

La depresión no solo es una enfermedad que se apodera de los seres humanos. También hay perros depresivos. Por eso es importante que prestes mucha atención a tu mascota. Los sínto­mas suelen ser: pérdida de ape­tito, duerme en exceso, se mue­ve arrastrando las patas, aúlla y gime a menudo y sin motivo, in­continencia urinaria, entre otros.

El amor de los amos hacia sus mascotas es tal que incluso hace que algunos de estos animales se conviertan en millonarios. Exis­ten personas que han dejado su multimillonario patrimonio en he­rencia a su amado can. En Esta­dos Unidos se han contabiliza­do al menos un millón de casos.

Los seres humanos llevamos miles de años compartiendo nuestra vida con los perros, así que es normal que poco a poco vayamos descifrando muchas curiosidades, y aún así siempre nos quedará alguna más por des­cubrir, así que no pierdas de vista a tu mascota.