Con la llegada de las bajas temperaturas, es necesaria una atención especial para las motos. Ya sea para mantener su funcionamiento durante el invierno o para «guardarla» en una temporada, realizar un chequeo preventivo puede prevenir reparaciones muy costosas, algunas que alcanzan los 6.000 euros, como en el caso de un fallo en el motor. Por esta razón, es importe examinar estos 8 componentes esenciales para garantizar el correcto funcionamiento de la moto y la seguridad de su piloto.
El aceite del motor: ya sea que la moto se almacene en un garaje o que continúe utilizándose durante la temporada invernal, se aconseja sustituir el aceite y el filtro. El aceite que ha sido utilizado alberga residuos capaces de perjudicar los componentes internos si permanece demasiado tiempo inactivo o si no se ha cambiado en un largo período. En este contexto, es esencial mantener en excelentes condiciones el sistema de lubricación, dado que este elemento representa una de las causas más comunes de fallos en el motor, una reparación que puede llegar hasta los 6.000 euros, en contraste con un cambio de aceite que varia entre los 30 y los 100 euros.
Filtros de aire y gasolina: un filtro de aire taponado puede modificar la proporción ideal de aire y gasolina en la cámara de combustión, lo que impacta, por consiguiente, en el funcionamiento del motor. Es aconsejable examinar este componente y limpiarlo (o reemplazarlo si fuera necesario) en el taller, con un gasto bastante bajo, lo que puede prevenir daños severos. En cuanto al filtro de gasolina, su revisión y reemplazo también son recomendables.
La batería: si la moto permanece inactiva, lo mejor es desconectar la batería o dejarla conectada a un cargador-mantenedor para prevenir su descarga completa. También es conveniente inspeccionar los terminales, así como mantenerlos limpios y lubricados, una labor fácil que previene la corrosión y extiende la duración de la batería.
Líquido refrigerante: numerosas motos actuales disponen de un mecanismo de enfriamiento que emplea un fluido para regular la temperatura del motor de manera óptima. En caso de que este fluido se pierda debido a una fuga en el sistema o en el tanque, el motor podría sobrecalentarse o incluso bloquearse, lo que implicaría su reemplazo.
Cadena de transmisión: una cadena que se encuentra sucia o carece de lubricación podría oxidarse o incluso fracturarse, lo que requeriría una reparación que podría ascender a 400 euros. En este sentido, se sugiere realizar su limpieza, tensión y engrase cada 300-500 km, sobre todo después de haber circulado bajo condiciones de lluvia.
Frenos: es fundamental controlar la condición de las pastillas y de los discos, además del nivel del líquido de frenos. Si la motocicleta está equipada con ABS, los mecánicos pueden asegurarse de su correcto funcionamiento.
Neumáticos: se sugiere verificar el nivel de presión de los neumáticos mensualmente y revisar el estado del dibujo. Si la moto se encuentra en período de inactividad, es aconsejable inflarlos un poco más de lo normal y, de ser factible, utilizar caballetes para que no hagan contacto directo con el suelo, previniendo de esta manera deformaciones.
Iluminación: es fundamental verificar todas las luces (freno, intermitentes, cruce, etc.) cuando hay menos horas de luz. En cuanto a la seguridad de los motociclistas que continúan utilizando la moto durante el invierno, se recomienda el uso de prendas reflectantes o fluorescentes para mejorar la visibilidad.
El mantenimiento preventivo de las motos durante el invierno es crucial para evitar reparaciones costosas y garantizar la seguridad del piloto. Revisar componentes esenciales no solo asegura un funcionamiento óptimo, sino que también prolonga la vida útil de la moto.