Una de las grandes olvidadas del coche es la rueda de repuesto… hasta que la necesitamos. Por esta razón, los expertos en el mantenimiento y cuidado integral del vehículo señalan tres aspectos fundamentales que los conductores deben considerar acerca de su utilización y conservación.
Un aspecto que suele pasar desapercibido es el mantenimiento que necesita esta rueda. A pesar de que generalmente no se utiliza, es aconsejable supervisar su presión, especialmente si no se ha examinado en varios años. Lo más indicado es verificar su presión al menos una vez al año, lo cual podría coincidir, por ejemplo, con la revisión anual del vehículo. Así, se asegura que la llanta mantendrá la presión adecuada en caso de que se requiera su utilización.
En el segundo punto que se aborda, se analiza el comportamiento o la efectividad que puede presentar la rueda de repuesto en el supuesto de que sea necesaria tras un pinchazo. Aunque por fuera parezca estar en condiciones óptimas debido a que nunca se ha utilizado, no ofrece el mismo nivel de rendimiento que una nueva. El caucho, al permanecer inactivo durante prolongados períodos, ve mermadas sus cualidades, dado que es un material que reacciona con sensibilidad a la humedad y a cambios bruscos de temperatura, tanto en situaciones de calor extremo como de frío intenso.
El neumático de repuesto constituye un elemento de emergencia, del que normalmente no se puede garantizar que esté en el mismo estado, profundidad ni calidad del caucho que su gemela, por este motivo, su utilización está generalmente recomendada para resolver la emergencia y permitirnos llegar a un taller.

Es importante tener presente que los neumáticos deben coincidir en diseño, dimensiones y marca/modelo en el mismo eje, así que al experimentar un pinchazo y recurrir al neumático de repuesto, debemos asegurarnos de que permanezca de así. En ciertas ocasiones, si el neumático pinchado ya no es de fábrica, será preciso reemplazar ambos neumáticos.
En tercer lugar, la llanta de repuesto original que ofrece el fabricante podría presentar variaciones, aunque siempre será equivalente, respecto a las que monta el automóvil en el momento de circular y experimentar un pinchazo. Es importante tener presente que en la ficha técnica de cada automotor suelen aparecer los diversos tipos de neumáticos (con distintas dimensiones de anchura, altura y diámetro de la llanta) que son compatibles para su circulación.
Infracciones y restricciones
En relación a la rueda de repuesto que posee las certificaciones técnicas requeridas para su uso en la circulación, no hay restricciones en cuanto a la velocidad o el kilometraje, excepto por los aspectos mencionados anteriormente, es decir, que debe ser idéntica a la rueda del mismo eje en el que está instalada. Desde el punto de vista normativo, si se utiliza temporalmente este tipo de rueda de repuesto y presenta algún tipo de mal estado, como deformaciones o una profundidad de dibujo menor a 1,6 milímetros, los agentes de Tráfico tienen la autoridad para imponer una multa al conductor de 200 euros.
En contraposición, en caso de que el automóvil esté provisto de una rueda de emergencia temporal (que también se conoce como rueda “de galleta”), solo se permitirá un recorrido limitado (entre 100 y 200 km, cifra que se encuentra especificada en el manual del fabricante del automóvil) y a una velocidad tope de 80 km/h. Superar tanto el límite de velocidad como el de kilómetros conlleva un alto riesgo de sufrir un reventón en esta rueda de galleta. Por lo tanto, en tales circunstancias, lo más aconsejable es dirigirse sin tardanza al taller más próximo para reparar el pinchazo o reemplazarla por un nuevo neumático.
Por último, una pregunta común entre los conductores es si es imprescindible contar con una rueda de repuesto. Según la normativa -detallada en el anexo XII del Reglamento General de Vehículos-, los coches tienen que incluir una rueda de repuesto completa o una de carácter temporal (galleta) si son las únicas opciones alternativas que poseen para continuar circulando en caso de experimentar un pinchazo.
En cambio, en caso de contar con el llamado kit para reparar pinchazos o de neumáticos del tipo RunFlat, no es necesario llevar una rueda de repuesto ni una de emergencia. Si el conductor circula frecuentemente sin alguno de estos cuatro elementos, se arriesga a recibir una sanción de 200 euros.