Un vecino de 11 años de Serranillos del Valle, futuro piloto de MotoGP

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Rubén Montero no concibe su vida sin una moto a su lado. Ha sido su pasión desde pequeño y desde los 7 años no se ha apeado de ellas y espera poder desarrollar su carrera profesional en esta disciplina deportiva. Ahora, si les digo que sólo tiene 11 años, que es uno de los mejores pilotos en su categoría y que el próximo curso seguramente estará en Moto 5, todavía hace más elogiable su ‘mini carrera’ deportiva.

“Desde pequeño siempre me han gustado mucho las motos y mi padre me montaba en una pequeñita. Pero la ‘culpa’ de que me dedicara a ello la tiene una profesora del colegio, que me dijo que tenía mucha adrenalina dentro y que necesitaba hacer algún deporte para soltarla”, explica el joven serranillense, que siempre lleva a su municipio con él a donde vaya.

Este año Rubén está compitiendo en la Cup Dani Rivas en la que ha despuntado. Ha sido el mejor expediente en su categoría, ya que no sólo cuentan las destrezas deportivas, sino también los progresos que desarrolla día a día en el colegio. Su madre Sandra, orgullosa de la afición de su hijo, reconoce que este desarrollo personal le ha hecho mejor estudiante, pasando de notables a sobresalientes.

Con  la situación actual del coronavirus, las carreras han tenido que modificarse, celebrándose una en Estoril hace unas semanas y la próxima el 9 de agosto en Tarancón, quedando por delante otras cuatro carreras que Rubén espera ganar con su Honda 100 y alzarse con el podio para poder acceder el próximo año a Moto 5.

“Espero alzarme con la copa y dedicársela a mi familia porque me han ayudado mucho para alcanzar mi sueño y a mi amigo Eloy, que también es un apasionado de las motos”, añade Montero.

El objetivo del serranillense es convertirse en un auténtico piloto de carreras profesional, aunque él es consciente de lo complicado que es llegar a estar en la parrilla de MotoGP. Sin embargo, él tiene claro que quiere dedicarse al mundo del motociclismo, por lo que si no pudiera estar montado sobre la moto no le importaría trabajar de mecánico o de telemétrico.

Un día cualquiera con la moto

Todas las semanas Rubén entrena con su equipo KSB Madrid en una zona habilitada en el Decathlon del centro comercial intu Xanadú donde perfecciona los trazados que después desarrolla en los circuitos donde con su Honda 100 puede llegar a los 120 kilómetros por hora, aunque nos confiesa que nunca ha llegado a esa velocidad por prudencia.

Pero para Rubén no todo es coger la moto, también hay que formarse intelectualmente en el campo. Ahora se está leyendo un libro de Jorge Lorenzo, aunque reconoce que para él Marc Márquez es el mejor piloto y al que le gustaría conocer pronto. “Marc tiene una moto como la mía y me gustaría poder entrenar con él un sábado y aprender algún truco”.

Sin embargo, este no es el único referente que tiene Rubén, ya que hay tres nombres que le marcan su carrera profesional: Porfirio, Alberto y David. Los dos primeros son su abuelo y su padre, patrocinadores del piloto y que siempre están pendientes de él en las carreras, especialmente su padre que antes de salir a pista revisa los frenos y las ruedas y le dice cuándo los neumáticos están lo suficientemente calientes para comenzar a disfrutar de la carrera.

También David Alonso se ha convertido en un modelo a seguir para Rubén. Este piloto, compañero suyo, es ganador de muchas carreras en distintas categorías y por eso el serranillense se fija en él para poder alzarse con los mismos premios. “Aunque hablo con mis monitores, me gusta mucho hablar con David porque tiene mucha experiencias y como conoce muy bien los circuitos él me indica cómo hacer los trazados”.

En el circuito, la rutina de Rubén comienza con la revisión de la moto y la pista junto a su padre y el monitor. Seguidamente se dispone para preparar el vestuario de la prueba, colocándose el sotomono, una malla que le cubre todo el cuerpo y que ayuda a tener una protección dérmica frente al mono que posteriormente se pone, evitando que éste entre en contacto directo con la piel. Asimismo, dependiendo de la temperatura que haga ese día, se coloca el sotocasco y posteriormente el casco, al igual que las distintas protecciones.

Después solo queda subirse a la moto y como él dice “descargar adrenalina y disfrutar de la carrera”. Es su filosofía de vida y espera que la siga siendo y así se lo hizo saber la semana pasada al Concejal de Deportes, Diego Amores, en un encuentro que mantuvieron en el que el representante municipal aseguró que el Consistorio apoyará su carrera profesional en la medida de lo posible, reafirmando de esta forma la apuesta del actual Equipo de Gobierno por las nuevas promesas del municipio.

Para acabar, preguntamos a Rubén qué le diría a cualquier niño que quiere dedicarse al mundo de las motos. “Lo primero es que hay que ir paso a paso, porque antes de correr hay que aprender a andar. Es un trayecto corto el que hay que realizar, pero tiene muchas curvas y es complicado llegar arriba, pero ante todo lo importante es llevar bien los estudios”, concluye.

Rubén Montero, en el podio, a la derecha de la imagen.

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