EFEMÉRIDES, 29 de Noviembre – Tauromaquia

78

El 29 de noviembre de 1813 nace en la ciudad de Córdoba Rafael Bejarano Pino, que fue un  banderillero con cierto cartel, conocido en Madrid por haber figurado en la cuadrilla de Antonio Luque “Camará” con el que se presentó en la Corte el 24 de abril de 1848 en el festejo que inauguraba la temporada. Era hijo del matador de toros José Bejarano “El Secujo”. Falleció en Almagro (Ciudad Real) el 26 de agosto de 1849 como consecuencia de las dos cornadas que le dio, la tarde anterior, el toro Brillante de Rafael José Barbero.

El 29 de noviembre del año 1993 se celebró el tercer festejo de la Feria de Quito (Ecuador) con la lidia de toros de Charrón y Huagrahuasi. Dámaso González escuchó dos ovaciones, Pablo Santamaría fue pitado en el segundo y escuchó una sonora bronca en el quinto, por su parte Javier Vázquez paseó una oreja del tercero y fue ovacionado en el sexto.

Media verónica de Javier Vázquez

El 29 de noviembre de 1997 se celebró en Leganés (Madrid), un Festival a Beneficio de los Damnificados por las inundaciones de Badajoz. Actuaron de forma altruista Sebastián Palomo “Linares” que dio la vuelta al ruedo tras pasaportar al novillo de El Torreón; Dámaso González paseó una oreja del ejemplar de José Luis Marca al igual que Juan Mora al de Jandilla, Víctor Puerto a uno de Paco Ojeda y Uceda Leal a otro de Jandilla. Con dos orejas se premió la labor de Manuel Caballero ante un ejemplar de Garcigrande y las dos y el rabo Manuel Jesús “El Cid” a otro ejemplar de este mismo hierro.

Palomo toreando al natural

FOSFORITO, Toro de la ganadería ecuatoriana  “Huagrahuasi” que lució el número 58 en el costado, de pelo negro que se lidió el 29 de noviembre del año 2007 en la Plaza Belmonte del barrio de San Blas de Quito (Ecuador) en el tradicional Festival de la Virgen de la Esperanza de Triana que dio comienzo, pese a la fina lluvia, con el paseíllo de los toreros Juan Serrano “Finito de Córdoba” y Javier Conde, portando el paso de la Virgen con la plaza iluminada tan sólo con las velas del público asistente. Un novillo que regaló Javier Conde y que resultó extraordinario por su bravura y nobleza. El torero malagueño realizó una artística e inspirada faena, con su personal estilo y consiguió el indulto del animal.

Javier Conde saludando al público