Se dice, no sin razón, que es la enfermedad del siglo XXI. Me refiero al insomnio pertinaz, a los trastornos frecuentes del sueño, a las muchas noches en vela o en duermevela, a ese descanso que no llega cuando se apagan las luces y que, si finalmente lo hace, es interrumpido con facilidad para no pegar ojo el resto de la madrugada.
La gente prueba de todo para dormir y aliviar en parte su padecimiento diario de vigilias insoportables. Unos optan por ingerir diversos somníferos y relajantes musculares, a otros les vale con tomar infusiones o remedios naturales, hay quien prueba terapias de relajación o siguen consejos familiares, de amistades o de desconocidos, soluciones milagrosas que casi nunca lo son y que nos llegan por tierra, mar y aire. Incluso se da con frecuencia y desesperación la combinación de uno o más de los métodos señalados con anterioridad para dar con el cóctel perfecto que les haga dormir unas horas seguidas.
Pero, hay demasiados casos crónicos en los que ni siquiera esos asideros aplacan del todo la dificultad de dormir y descansar de una manera adecuada. Isaac Rosa (Sevilla, 1974), ha padecido esta realidad en sus propias carnes y en torno a ella, a su mal dormir, a sus madrugadas en vela, ha tejido “Las buenas noches” (Ed. Seix Barral), una novela que atrapa desde sus primeras páginas, cuando dos extraños se encuentran una noche en el bar solitario de un hotel que está a punto de cerrar. Sólo les une una cosa, ambos no pueden dormir. Una relación muy especial y nada convencional va a nacer de ese encuentro entre esos dos náufragos, dos personas que sólo buscan poder cerrar los ojos y dormir sin que nada les altere el sueño, ni las preocupaciones laborales y familiares, ni el estrés, las facturas por pagar o cobrar, los plazos vencidos, la asfixia del día a día, las relaciones vencidas o insatisfactorias, todo lo que les atormenta y no les deja dormir.
Múltiples son los factores que dificultan el descanso hoy en día y casi todos están en la novela de Isaac Rosa, sobre todo la precariedad económica, social, familiar y afectiva que están detrás de muchos de esos insomnios. En sus páginas se vierte una crítica a muchos de esos aspectos que perjudican nuestro sueño cada día. ¿Tú por qué no duermes?, eso preguntó el autor a amigos y conocidos para ampliar su propia experiencia de mal dormir y construir esta original novela que no deja indiferente.
Duermas bien o no, te recomiendo leer “Las buenas noches”.
Daniel Arveras
Periodista y escritor