La función del filtro del aire de un vehículo es purificar el aire que entra por medio del sistema de ventilación. Sin embargo, ¿qué sucederá si este se encuentra obstruido?
Por su función específica de purificar el aire que proviene del exterior, al filtro del habitáculo se le denomina también ‘filtro antipolen’, aunque no se limita solo a esta tarea.
Por un lado, cuando el filtro se tapa o se contamina, se vuelve más difícil que los cristales se desempañen, lo que ocasiona molestias y representa un riesgo para la seguridad al conducir por un momento con los cristales cubiertos de vaho.
Por otra parte, la obstrucción implica un esfuerzo adicional y extra para el sistema de climatización del automóvil, puesto que la acumulación de suciedad puede reducir el flujo de aire y el sistema de ventilación se ve forzado a operar de una manera intensificada, lo que a su vez ocasiona un desgaste anticipado del compresor y un incremento en el consumo de combustible.
De igual manera, cuando el filtro se encuentra obstruido, no permite el paso del aire, lo que provoca un esfuerzo adicional del motor del ventilador. Por último, en relación a la salubridad del interior, el mal estado del filtro del habitáculo puede ocasionar olores desagradables y un entorno con numerosas impurezas en el aire, favoreciendo así la proliferación de bacterias y ácaros. Finalmente, se advierte también sobre la posibilidad de un funcionamiento inadecuado del aire acondicionado, ya que un alto grado de suciedad puede llegar a bloquear el evaporador o el componente donde se enfría el aire.
En relación a esto, para garantizar un adecuado funcionamiento del filtro del habitáculo, se recomienda sustituirlo cuando se presenten algunos de los problemas mencionados anteriormente o, si es necesario, cada 20.000 kilómetros o conforme a lo que indique el fabricante en las recomendaciones que aparecen en el manual de mantenimiento del automóvil.