Puesto que los neumáticos representan el único medio de contacto entre el vehículo y la superficie de la carretera, es esencial mantenerlos en óptimas condiciones para asegurar la seguridad al conducir. Dentro de los problemas que pueden afectar a los neumáticos, uno de los más alarmantes es el fenómeno denominado como «ruedas cristalizadas».
Las ruedas cristalizadas son neumáticos que han pasado por un procedimiento de solidificación, provocando así una disminución de la elasticidad en el material de caucho. Esta solidificación influye de forma adversa en la tracción de los neumáticos sobre la calzada, lo que, a su vez, pone en riesgo la seguridad al conducir.
La palabra «cristalizado» se refiere a la apariencia frágil y sólida que puede mostrar la goma del neumático al encontrarse en mal estado.
La formación de cristales en los neumáticos ocurre debido a una serie de factores que influyen en su estructura y composición. Entre las causas más relevantes se encuentran:
- La radiación UV puede modificar los productos químicos del caucho debido a una exposición prolongada al sol, lo que debilita su estructura y ocasiona que se endurezca.
- Tanto el frío severo como el calor elevado pueden provocar que el caucho se vuelva rígido, facilitando la formación de fisuras.
¿De qué manera puedes conocer si los neumáticos de tu vehículo han cristalizado?
Al llevar tu vehículo a revisión o mantenimiento en el taller, podrán identificar cualquier anomalía en las llantas que pueda poner en riesgo tu seguridad al conducir. Aquí te mostramos algunas señales que sugieren que tus neumáticos podrían estar experimentando este problema:
- Grietas visibles: una de las manifestaciones más claras de la cristalización de los neumáticos son las grietas que surgen en la superficie del mismo. Aunque estas puedan ser diminutas y superficiales, son un claro indicador de que es necesario reemplazar el neumático.
- Reducción de flexibilidad: si observas que los neumáticos se sienten más rígidos de lo habitual al tacto y no vuelven a su forma con facilidad tras ser presionados, esto indica que el material ha perdido su flexibilidad. Esto impacta directamente en la capacidad de adherencia sobre la carretera. Dirígete a un taller para reemplazar la rueda.
- Sonido al rodar: si percibes sonidos extraños al rodar, como un murmullo o un roce, podría indicar que los neumáticos están deteriorados y endurecidos.
Si experimentas alguno de estos signos, es fundamental que te dirijas al taller de inmediato. Recuerda que los neumáticos son como los “calzados” del automóvil y representan el único punto de conexión entre el vehículo y la carretera, lo que resalta su relevancia para asegurar que se mantengan en óptimas condiciones.
Las «ruedas cristalizadas» pueden acarrear serias repercusiones para la seguridad en la circulación. Puede provocar pérdida en la capacidad de frenado puesto que a mayor falta de agarre en la vía, se incrementa la longitud de la detención y se eleva el peligro de accidentes, en particular en situaciones de lluvia o sobre superficies deslizantes.
El endurecimiento del material y las fisuras pueden aumentar la susceptibilidad de los neumáticos a reventones, generando así una circunstancia bastante arriesgada. Mientras que la rigidez del caucho impacta negativamente en la estabilidad del vehículo, sobre todo durante giros o movimientos repentinos.
Las «ruedas cristalizadas» constituyen un problema grave que influye en la seguridad y el funcionamiento de tu vehículo. Ten presente que las ruedas son el único contacto entre tu automóvil y el asfalto, y es fundamental mantenerlas en buenas condiciones para prevenir accidentes.