Una pequeña mancha bajo el coche puede parecer un aspecto irrelevante, sin embargo, en verdad podría indicar una fuga de aceite, una posible avería seria que, si no se identifica pronto, podría resultar en la rotura del motor. Por esta razón, los expertos alertan que conducir con una pérdida de aceite puede acarrear consecuencias económicas importantes, con reparaciones que podrían llegar hasta los 6.000 euros.
Cuatro motivos frecuentes que explican la pérdida de aceite en un automóvil
Un tornillo del cárter mal ajustado representa la causa más común y menos crítica. Esto puede ocurrir debido a un apriete inadecuado o excesivo en el último cambio de aceite. En tales situaciones, será suficiente que un profesional capacitado lo ajuste o lo reemplace, si es necesario. Además, el técnico tendrá la posibilidad de comprobar si la junta de sellado del tapón presenta algún deterioro, una actividad crucial que siempre debe realizarse en cada cambio de aceite. Si se encuentra que esta junta de sellado está dañada, es imperativo cambiarla.
La holgura en las juntas. La expansión de los materiales debido al empleo o a la antigüedad de las juntas puede ocasionar minúsculas filtraciones en la tapa de balancines o en el tapón de llenado. Ante esta situación, los expertos en el taller podrían inspeccionar la parte inferior del motor, y si se observa oscurecido o sucio, es probable que el aceite lo esté contaminando todo.
Una grieta en el cárter: un impacto en la parte inferior del automóvil puede provocar una fisura en el cárter. En esta situación, la fuga será constante y el nivel de aceite disminuirá de manera rápida, por lo que se sugiere visitar el taller sin demora.
Un exceso de aceite en el nivel: cuando el nivel excede el máximo aconsejado, el aceite podría salpicar los cilindros y quemarse, produciendo contaminantes que disminuyen la duración del motor. El signo más evidente suele ser un humo azul con un aroma distintivo que emerge del tubo de escape.
Además, en los motores actuales, especialmente en aquellos que cuentan con un filtro de partículas, un nivel elevado de aceite puede indicar una cantidad excesiva de diésel o gasolina mezclada con el aceite y, en consecuencia, una disminución de sus propiedades de lubricación y engrase. En este contexto, aunque numerosos vehículos poseen un indicador de deterioro del aceite, es recomendable que un especialista lo inspeccione de manera regular.
El aceite, conocido como la “sangre” del vehículo
El aceite para motores desempeña un papel fundamental: forma una capa entre los componentes para disminuir la fricción y prevenir el desgaste anticipado. Adicionalmente, colabora en la conservación de la compresión, elimina impurezas y ayuda a controlar la temperatura del motor. Por estas razones, se puede afirmar que el aceite es la “sangre” del automóvil.
Si el aceite baja demasiado, las piezas pueden llegar a temperaturas muy altas y, de manera literal, «derretirse», lo que requiere un reemplazo total del motor. Por esta razón, se recuerda la necesidad de chequear el nivel de aceite de forma regular y visitar el taller ante cualquier indicio de fuga. Asimismo, es recomendable cambiar el aceite y el filtro al menos una vez al año, uno de los mantenimientos más cruciales que se deben realizar en un automóvil anualmente, ya sea que se haya alcanzado el kilometraje indicado por el fabricante o que se hayan recorrido pocos kilómetros durante ese tiempo.