Samuel Labrado: “Ediciones Labnar nació de la necesidad de otorgar una oportunidad a escritores en las sombras”

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Samuel Labrado fundó junto a un socio Ediciones Labnar. En esta entrevista revela detalles de su trabajo como editor y de la motivación que los llevó a crear una casa editorial.

Has fundado Labnar junto a un socio, ¿cómo han sido esas primeras conversaciones que dieron lugar a la creación de una editorial?

Todo comenzó cuando mi socio escribió una novela breve de corte juvenil. JP se enfrentó a la dura realidad de los autores noveles a la hora de intentar publicar su libro. Envío su manuscrito a decenas de editoriales sin obtener respuesta alguna. Entonces surgió la idea. Ante tal frustración, se nos ocurrió construir una alternativa real para aquellos autores que tenían en sus manos una historia con la calidad suficiente de ser publicada. Se podría decir, que Ediciones Labnar nació de la necesidad de otorgar una oportunidad a escritores en las sombras.

¿Siempre has sido de leer a autores noveles? ¿Cuáles eran tus métodos para descubrir nuevas lecturas?

En realidad siempre he escogido lectura por todo aquello que conforma un libro en papel: cubierta y sinopsis. Jamás me he detenido en el nombre que lo firma o en la editorial que lo publica. De lo contrario, solo habría leído lo que ocupa los escaparates de las librerías y me habría perdido historias increíbles.

Y ahora, ¿cuáles son los métodos para descubrir posibles autores para publicar?

Leer, nada más. Leer una parte de cada manuscrito que nos llega. En solo unas páginas puedes descubrir mucho sobre un libro. No todos los manuscritos que recibimos son leídos por completo. Necesitaríamos más de una vida para hacerlo. En unas páginas puedes percibir el estilo, el ritmo, la manera en que el autor presenta tanto la historia como los personajes… Y si todo avanza como debe hacerlo, con cierta calidad, devoramos el manuscrito.

Como editor, ¿sientes un poco tuyos también los libros?

Es inevitable no hacerlo. Hay detalles o ideas que aquellos que leemos con la intención de una posible publicación para un público exigente vemos durante nuestro recorrido por el texto. Esos detalles o ideas son propuestas que le hacemos a los autores para siempre mejorar la historia o pulir lo demás. Es el proceso de edición lo que te da esa pequeña parte de cada historia que sientes como tuya, verlo nacer, ilustrar su cubierta o su interior, la organización de sus capítulos… Es algo que te emociona con cada título que publicamos y una vez lo tenemos en nuestras manos.

Cuéntanos un momento en el que hayas sentido mucha satisfacción en tu trabajo en el último tiempo.

Podría decir varios momentos en los que la satisfacción brilló por encima de todo lo demás. Hay eventos en los que nuestros autores y nosotros nos sentimos muy arropados por los lectores que acuden o incluso lectores que nos agradecen el haber publicado cierto título para poder leer una historia que les emocionado. Pero lo más satisfactorio en mi caso es la gratitud que expresan nuestros autores. Cuando un autor nos agradece en público o privado el trabajo, el tiempo o el empeño que hemos volcado en su obra, es una de las cosas más satisfactorias de ser editor. Porque es mucho tiempo el que dedicamos a las historias, y nos gusta saber que el resultado es el esperado.

Quizás hay escritores de calidad que sienten que publicar un libro es algo inalcanzable, ¿qué les dirías?

Les diría lo mismo que le dije aquel día de 2014 a mi socio JP: si de verdad crees que has creado algo bueno y original, sigue adelante. Nadie va a cumplir tus sueños por ti.