Peugeot SW 508 BlueHDi 130cv GT Line: Al fondo hay sitio

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Peugeot siempre ha sido una de las marcas que más coches familiares ha vendido en nuestro país, incluso cuando era un tipo de vehículo que el usuario español despreciaba. El diseño ha jugado un relevante papel en esta sinergia comercial y ahora sucede lo mismo con su berlina de representación, el 508, que desde finales del pasado años luce orgullosa su carrocería más capaz.

Sin lugar a dudas, es más práctico que la berlina, ya que tiene más altura libre hasta el techo en las plazas posteriores y un maletero de mayor capacidad. Pese a ello, hay competidores que disponen de mayor espacio, aunque el del Peugeot ya resulta más que amplio, con un maletero que, con 530 litros de capacidad, se encuentra en una posición intermedia en el segmento.

La gama la integran cinco mecánicas, dos de gasolina, con 180 y 225cv de potencia, tres diésel, con 130, 160 y 175cv, más un híbrido enchufable también con 225cv. A nivel de precios, se sitúan entre los más asequibles de la categoría, a igualdad de equipamiento y potencia. Todos ellos van en combinación con una caja de cambios automática de ocho relaciones, salvo el diésel de menor potencia, que también puede tener una manual de seis velocidades.

Peugeot ha ajustado la suspensión de tal manera que las reacciones son prácticamente las mismas que las de la berlina. Como es habitual en la marca, el 508 SW tiene una suspensión ligeramente firme y una puesta a punto del chasis que favorece la agilidad en vías de curvas para su tamaño, y la precisión en la conducción. En vías rápidas da impresión de seguridad, aunque no rueda con gran suavidad y tiene algo de ruido aerodinámico.

La versión elegida, que es la de mayores ventas de la gama, con 130cv de potencia máxima, se muestra más que suficiente para un usuario medio, que viaje con la familia, y que no busque grandes experiencias al volante. Además, tiene un consumo muy bajo si se respetan los límites, e incluso si se superan levemente la cifra no sube en exceso.

Durante la prueba de Horas Punta, el gasto cada 100km se quedó en 5,4 litros. Calculándolo por largos tramos,  en vías interurbanas rápidas, el gasto se fue a 5,8 l/100km, y en zonas urbanas, la cosa se fue hasta los 6,3 l/100km. Cifras, todas ellas, muy ajustadas, gracias a disponer del aditivo AdBlue que, desde hace pocos años utilizan varias marcas para reducir consumos y emisiones en sus modelos diésel, y Peugeot es una de ellas.

Largo, amplio y capaz

La carrocería mide 4,78 metros de longitud, con lo que es tres centímetros más largo que el modelo con carrocería de cinco puertas. Mientras que la altura es de 1,42 metros, dos centímetros mayor que el 508 de cinco puertas, debido a la presencia de las barras en el techo. Se distingue de sus rivales en que las ventanillas no tienen marcho y en que es algo más bajo.

El habitáculo del 508 SW (Shooting Brake) tiene dos ventajas frente al de la berlina. Una es que dispone de cinco centímetros más de altura libre hasta el techo en las plazas posteriores y, otra es que el maletero cuenta con 43 litros más de capacidad, para un total de 530 litros.

El original diseño de este modelo familiar permite que el maletero cuente con unas formas diáfanas facilitando mucho el aprovechamiento del espacio disponible. El borde de carga está a 67 centímetros de altura, que es mucho para tratarse de una berlina familiar.

De serie tiene algunos elementos que ayudan a mantener la carga organizada y bien sujeta, como las cuatro unas argollas metálicas con aspecto muy robusto que hay en cada esquina; dos ganchos de plástico en cada una de las paredes laterales¸ un par de cintas elásticas, y un pequeño receptáculo en la parte interna del portón que sirve para guardar los triángulos de señalización.

Con opción se pueden pedir dos carriles de metal colocados longitudinalmente respecto a la marcha, que sirven para anclar argollas móviles o redes, circunstancia que llevaba la unidad probada; también una red para separar el espacio de carga del habitáculo, tanto por detrás de los asientos traseros como detrás de los delanteros; imagen, y una trampilla en el respaldo del asiento central posterior que facilita el transporte de objetos largos y estrechos.

Maletero grande y ampliable

Los respaldos de los asientos posteriores están divididos en dos partes (60/40), y tienen dos posibilidades para abatirlos. Bien mediante unos mandos que hay en la parte superior de los mismos, bien a través de unos tiradores situados en las paredes laterales del maletero. Cuando se reclinan, el volumen disponible asciende hasta unos impresionantes 1.780 litros. La superficie resultante no queda completamente plana, sino en ligera pendiente ascendente. En el extremo de la base del maletero hay un listón de metal de unos seis centímetros de altura que impide que algunos objetos puedan salirse al abrir el portón, si se han desplazado durante la marcha.

Las puertas posteriores abren en un ángulo amplio, pero como no son altas, obligan a doblar el cuerpo más de lo normal para no golpear la cabeza contra el techo al acceder o salir del habitáculo. Las plazas traseras son amplias y permiten viajar con confort en las plazas laterales, y menos en la central, ya que la cota menos favorable es, sin duda, la anchura. Por altura no hay problema alguno.

También en las plazas delanteras se echa en falta un poco más de anchura, sobre todo porque la consola central resulta muy voluminosa y no permite muchas alegrías; incluso para abrochar y desanclar los cinturones de seguridad el espacio es más que justo e incómodo. La sensación es de cierto agobio. Tampoco ayudan el que la cabeza quede cerca del marco de la puerta y que la superficie acristalada no sea demasiado grande.

Además, como consecuencia de este último detalle y de la silueta de la carrocería, la visibilidad hacia el exterior no es especialmente buena, aunque las cámaras perimetrales que pueden tener algunas versiones ayudan mucho a la hora de realizar maniobras a baja velocidad. La luna trasera no es tampoco demasiado grande y limita la visión posterior a través del retrovisor central.

El puesto de conducción llama la atención por la organización de sus mandos, pero sobre todo por el volante, pequeño y achatado en sus extremos superior e inferior, y por estar situado, al modo de los turismos Peugeot, por debajo de la visión del cuadro. Esta original manera de organización la denomina la marca i-Cockpit, a través de la cual se engloba la disposición del cuadro de instrumentos por encima del volante, la forma y el diámetro de este, y el empleo de una pantalla táctil en el centro de la consola para manejar la mayoría de las funciones del vehículo.

Su carácter familiar se nota por los muchos huecos portaobjetos que tiene, la mayoría forrados de fieltro o goma para que los enseres depositados no hagan mucho ruido al moverse. El que hay entre los dos asientos delanteros, bajo el reposabrazos, es especialmente grande y además está iluminado, y el que hay por debajo de la consola puede tener un cargador inalámbrico para dispositivos móviles compatibles, aunque su acceso es complicado.

El aspecto del interior, sin ser lujoso, sí resulta atractivo y de buena calidad. Además, durante la marcha no hay ruidos por desajustes, incluso al circular sobre firmes en mal estado.

Conducción segura

El 508 SW tiene una gran estabilidad y sus reacciones son nobles, sin sustos, tanto a la hora de practicar una conducción normal o incluso deportiva, sino también ante maniobras bruscas.

Como en otros modelos de la firma del león, la puesta a punto del chasis de éste está más orientada hacia la agilidad y la precisión, que a otros factores como el confort de marcha o la suavidad de funcionamiento. Esto no quiere decir que sea un coche áspero o incómodo, todo lo contrario. Conducirlo es placentero, por suavidad y silencio de marcha, solo perjudicado por algunos silbidos aerodinámicos.

En autopistas y, en general, en vías rápidas, circula con gran estabilidad y permite recorrer muchos kilómetros sin que los ocupantes sientan demasiado cansancio, aunque si el trayecto incluye muchas curvas entonces el 508 SW destaca sobre los demás competidores. Entonces llama poderosamente la atención la facilidad con la que cambia de apoyo, pese a su peso y dimensiones, el bajísimo balanceo de la carrocería y el tacto que ofrecen todos los mandos que influyen directamente en la conducción, como la dirección, la suspensión y los frenos.

Sin tratarse de un deportivo, ni siquiera de un modelo destinado a moverse muy rápido, la forma de moverse y cómo se desenvuelve en situaciones difíciles por el trazado, es un vehículo que satisfará especialmente a aquellas personas que disfrutan de una conducción viva.

La suspensión tiene mucho que ver al respecto, pues consigue un magnífico equilibrio entre comodidad y estabilidad: los movimientos de la carrocería están muy contenidos y la capacidad de absorción que proporciona es casi siempre buena.

Este motor diésel resulta más que suficiente para circular con agilidad por todo tipo de vías, incluso con el coche cargado, con un rendimiento general más que positivo. Los 130cv bastan para un uso normal, aunque quien necesite más caballos tiene una versión más potente, que consume algo más combustible. La unidad probada se quedó en unos excelentes 5,4 l/100km, cifra más que austera.

Buenos frenos y cambio

El sistema de frenos tiene un funcionamiento excepcional tanto por el tacto del pedal como por la capacidad de deceleración o la resistencia al uso. No produce vibraciones aunque se dé un pisotón fuerte al pedal, ni pierde la trayectoria.

La caja de cambios automática que tienen todas las versiones (a excepción de la de menor potencia) cumple bien su cometido. Es muy suave cambiando de marchas y lo suficientemente rápida como para no echar en falta utilizar el modo manual (modo que, por otra parte, resulta muy conservador, como en la inmensa mayoría de los modelos del mercado). Al seleccionar el modo de conducción Eco, es capaz de seleccionar el punto muerto en algunas situaciones para avanzar por inercia.

El sistema Start&Stop del motor en las detenciones, como es habitual en Peugeot, está especialmente bien afinado. Es muy rápido en su funcionamiento y además actúa sin sacudidas, incluso cuando el motor no ha alcanzado su temperatura óptima de funcionamiento.

Los asistentes a la conducción tienen una buena puesta a punto y salvo en contadas ocasiones, no entorpecen la circulación. El programador de velocidad activo, por ejemplo, actúa de forma precisa y progresiva, sin grandes acelerones o frenazos; y el sistema de mantenimiento de carril cumple con su cometido sin realizar movimientos violentos sobre el volante, acompañando con suavidad a los que realiza el conductor. Son una garantía de seguridad.

Top en

Para la carrocería familiar hay los mismos cinco niveles de equipamiento que para la berlina: Active, Business Line, Allure, GT Line y GT. Así, hay disponibles elementos como la visión nocturna, la detección de peatones con función de frenado, el reconocimiento de señales de tráfico, la recarga de teléfono móvil por inducción, los faros de leds para todas las funciones o el asistente por cambio involuntario de carril.

La pantalla del sistema multimedia puede ser de 8 pulgadas o de 10, en función del nivel de equipamiento seleccionado. La unidad reflejada en esta prueba contaba con la de mayor tamaño, que tiene una buena rapidez de respuesta, aunque las hay de mayor resolución. Bajo la misma hay una serie de botones de gran tamaño que sirven para acceder a las funciones más habituales (emisoras de radio, climatización, ajustes del vehículo o navegador, entre otros), una disposición que, en gran medida, evita tener que apartar mucho tiempo la vista de la carretera para consultarlas. Aún con ello perjudican, por ejemplo, utilizar algunos pulsadores de la parte más baja de la pantalla.

Además de los habitual este GT Line, cuenta con una tapicería de cuero, control de velocidad activo, indicador de vehículos en los ángulos muertos, luces largas adaptativas, sistema de aviso de permanencia en el carril de la calzada, cargador de móviles por inducción, levas en el volante, volante y diversas zonas del salpicadero y la consola central forrados en cuero, asientos calefactables, salidas de aire para la segunda fila, arranque por botón, acceso sin llave, etc.

FICHA TÉCNICA

Motor

1.499 cc. Motor diésel de 4 cilindros en línea, inyección directa con turbo e intercooler. Caja de cambios automática con 8 velocidades. Tracción delantera. Potencia: 130 cv. Filtro de partículas.

Prestaciones y consumos

Velocidad máxima: 210 km/h. Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,1 seg.

Consumo mixto en prueba: 5,4 l/100 km. Consumos oficiales. Mixto: 4,9 l/100 km. Extraurbano: 4,2 l/100 km Urbano: 5,8 l/100 km.

Emisiones de CO2

128 gr/km (WLTP).

Dimensiones y capacidades

Longitud: de 4.778 mm. Anchura: 1.859 mm. Altura: 1.420 mm. Peso en vacío: 1.480 kg. Capacidad maletero: Desde 530 litros hasta 1.780 con los respaldos traseros abatidos. Capacidad del depósito de combustible: 55 litros. Capacidad depósito AdBlue: 12 litros.

LO MEJOR

Amplitud interior. Maletero. Consumo y autonomía. Equipamiento. Diseño. Seguridad.

LO PEOR

Vista trasera. Consola central muy voluminosa. Mandos pantalla.

PRECIO: 39.150 euros

(Aparte quedan los descuentos de la marca, que al realizarse la prueba eran de 3.500 euros, las posibles subvenciones oficiales y el equipo opcional)